Esta situación ha generado preocupación entre los cañeros, quienes ya anticipan dificultades para alcanzar la meta de producción estimada en 1.4 millones de toneladas.
Además, la nueva infraestructura se desarrollará en una zona que ha sufrido daños debido al paso de la vía del Tren Maya, un proyecto que también ha sido objeto de críticas por su impacto ambiental.
Esta decisión ha generado indignación entre ambientalistas y defensores de los derechos animales, quienes denuncian que el gobierno federal está ignorando las leyes ambientales y poniendo en riesgo la fauna de la región.
De acuerdo con los testimonios, las autoridades militares han identificado a varios trabajadores como sospechosos del robo, lo que ha llevado a procedimientos que incluyen detenciones en las oficinas, restricciones en el uso de teléfonos celulares y revisiones exhaustivas.
La Profepa verificará que las empresas contratadas cuenten con las autorizaciones necesarias para manejar las especies en el área del proyecto. Según Semarnat, se ha establecido un programa para el ahuyentamiento, rescate y reubicación de la fauna silvestre, que prohíbe la caza o maltrato de los animales en la zona.
Como diría un contador con sentido del humor: "El Tren Maya está haciendo un viaje largo hacia la rentabilidad, pero por ahora viaja en clase económica".
Este año, el Caribe Mexicano busca superar nuevamente la barrera de los 20 millones, lo que sería un indicador positivo para la recuperación del sector.