En conclusión, la propuesta de reducir la jornada laboral a 40 horas semanales ha generado incertidumbre y preocupación en el sector restaurantero de Quintana Roo. Los empresarios advierten sobre las posibles consecuencias negativas para las MiPymes, el empleo y la economía en general, y hacen un llamado al diálogo y la búsqueda de soluciones equilibradas que beneficien a todos los actores involucrados.