La reestructuración del Consejo de Seguridad Nacional en la Casa Blanca incluye despidos de personal estratégico, buscando reducir su tamaño y aumentar el poder de otras agencias.
Esta decisión, anunciada en medio de crecientes tensiones internacionales, marca un escalón alarmante en la escalada del conflicto y refleja la política de defensa de Moscú frente a lo que considera amenazas externas inminentes.