Esta amenaza surge en un contexto de creciente tensión comercial, donde el mandatario exige que China retire sus gravámenes de represalia del 34% antes de un plazo inminente, generando temores de una guerra comercial prolongada.
El experto señaló que si bien podrían venir negociaciones más estrictas en cuanto a normas mexicanas y contenido nacional en los productos de exportación -especialmente por preocupaciones sobre inversiones chinas disfrazadas como mexicanas-, el panorama no es tan sombrío como algunos temen.