Se presentaron como miembros de un grupo criminal y exigieron a los trabajadores el pago de 10 mil pesos semanales. Dos días después, regresaron armados con sobres que contenían estupefacientes, presionando a los obreros para que los vendieran o, en su defecto, pagaran por ellos.
. Durante el operativo, que involucró fuerzas de seguridad de varias instituciones, se aseguraron importantes evidencias de actividades ilícitas, incluyendo bolsas con marihuana, una sustancia sólida que se presume es cristal, un arma de fuego de 9 mm y un vehículo Nissan Frontier con placas de Yucatán.
Este operativo se llevó a cabo gracias a la denuncia de una de las víctimas, subrayando la importancia de la colaboración interinstitucional en la lucha contra el crimen.