El presupuesto del Tren Maya se disparó de 5,700 millones a más de 23,300 millones de euros, revelando una trama de corrupción en obras emblemáticas con sobrecostos masivos, contratos fantasma, pagos por obras inexistentes (ej. 22 millones de euros en Tramo 1), y pagos a personal inexistente.
Un sobrecosto de 23 millones 270 mil pesos en la estación de combustibles del Aeropuerto de Cancún se suma a las irregularidades detectadas por la ASF, afectando el manejo de recursos.