Agenda QR: Chetumal, Quintana Roo.– El presupuesto original del Tren Maya, proyectado en 5,700 millones de euros, ha sido pulverizado. La megaobra ahora supera los 23 mil 300 millones de euros, un incremento de más de cuatro veces su costo inicial. Este escandaloso sobreprecio no se debe a ajustes legítimos, sino a una compleja trama de corrupción en obras emblemáticas, revelada por la Auditoría Superior de la Federación (ASF). Esta investigación ha destapado sobrecostos masivos, contratos fantasma y pagos a personal inexistente, evidenciando un desfalco millonario al erario público.
El exorbitante costo se vincula directamente a la obtención de contratos por parte de empresas españolas. Algunas de estas compañías están implicadas en el “Caso Koldo”, una red de sobornos. Este entramado criminal facilitó adjudicaciones millonarias en euros para trabajos en una de las obras más importantes del sexenio de Andrés Manuel López Obrador.
Desglose del desfalco: anomalías en cada tramo
Los documentos, a los que The Objective tuvo acceso exclusivo antes de ser eliminados de internet, detallan las graves irregularidades de la trama de corrupción en obras emblemáticas. La ASF identificó:
- Sobrecostos masivos: El presupuesto inicial fue quintuplicado, en gran parte por pagos excesivos y obras no contempladas.
- Contratos fantasma: Se detectaron pagos por trabajos que simplemente no se realizaron. Por ejemplo, en el Tramo 1, se pagaron más de 22 millones de euros por obras inexistentes.
- Personal inexistente: Auditorías hallaron pagos a trabajadores que no aparecen en registros. Esto sugiere una posible simulación de nómina.
- Demoras sin justificar: Varios tramos, incluyendo el 3 y el 5 Sur, presentan retrasos significativos. No hay documentación que los explique.
- Terrenos comprados sin uso: Cientos de miles de metros cuadrados de tierra se adquirieron. Sin embargo, no serán utilizados en la obra, evidenciando una planeación deficiente.
Empresas implicadas y sus conexiones con la trama de corrupción en obras emblemáticas
Varias empresas, muchas de ellas españolas, figuran en esta trama de corrupción en obras emblemáticas.
- INECO: Compañía pública española, recibió un contrato de 13.2 millones de euros como “operador sombra” del Tren Maya.
- AZVI: En consorcio con Grupo INDI, obtuvo el contrato del Tramo 3. Su costo original era de 10 mil millones de pesos, pero escaló a más de 23 mil millones. El empresario Víctor de Aldama declaró haber recibido 18 mil euros de AZVI para facilitar contratos en México.
- ACCIONA: Recibió el contrato para el Tramo 5. Fue rescindido tras el cambio de trazo.
- Otras compañías con contratos relevantes incluyen FCC Construcción, Renfe, Sener, UG21 y Typsa.
Algunas de estas empresas españolas están directamente vinculadas a la trama Ábalos. Esta red facilitó su entrada al proyecto tras una gira mexicana en febrero de 2019. En esa gira, el exministro José Luis Ábalos y el comisionista de Air Europa Víctor de Aldama establecieron contactos clave. Los tres participantes en ese viaje de tres días están acusados del amaño de obras a cambio de comisiones. De Aldama incluso asegura tener pruebas de pagos millonarios de PDVSA a José Luis Rodríguez Zapatero.
La respuesta oficial y la impunidad persistente
La Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno, bajo la administración de Claudia Sheinbaum Pardo, afirma estar investigando. Sin embargo, aún no reconoce irregularidades oficialmente. La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ordenó una revisión integral de los contratos del Tren Maya. La Secretaría Anticorrupción y la ASF la realizarán. Hasta ahora, no hay investigaciones abiertas en México, a pesar del escándalo que crece en España y ha alcanzado al presidente Pedro Sánchez Pérez-Castejón.
Los Tramos 6 y 7, cerca de Chetumal y Bacalar, fueron adjudicados directamente a la SEDENA. Esto limitó la participación directa de empresas españolas. No se han identificado contratos directos con empresas españolas para obras en Bacalar. Sin embargo, subcontratos menores o servicios especializados (como supervisión ambiental) podrían haber sido asignados por SEDENA o Fonatur, aunque no se han desglosado públicamente. El escándalo por la trama de corrupción en obras emblemáticas subraya la impunidad en un proyecto vital.









