La falta de inversión ha provocado un éxodo de albañiles en Quintana Roo, con el 70% de los grandes proyectos detenidos y una caída del 60% en la mano de obra.
La política en Benito Juárez se tensa debido a que los altos mandos partidistas frenan alianzas de oposición, fragmentando drásticamente el sufragio ciudadano.
Diferentes fraccionamientos quintanarroenses se organizan ante la falta de electricidad, por lo que exigen solución a los apagones para evitar grandes mermas económicas.