El Comité Olímpico Internacional, liderado por Kirsty Coventry, abogó por el regreso de Bielorrusia a las competencias, separando el deporte de las decisiones políticas gubernamentales.
El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, aboga por el regreso de los equipos juveniles de Rusia a las canchas, marcando un cambio en la política de sanciones.