En una operación de precisión, Israel destruyó el búnker subterráneo de Jameneí en Teherán, infraestructura que el régimen iraní consideraba inexpugnable bajo la capital.
Israel ha prometido una "respuesta muy fuerte" por lo que considera un cruce de "líneas rojas", mientras los mercados globales sufrieron importantes caídas por la escalada de tensión.