Este tipo de delitos han proliferado en Quintana Roo, donde la falta de medidas efectivas de seguridad ha permitido que los criminales operen con impunidad. Las autoridades locales han instado a la población a mantenerse alerta y a no ceder ante las amenazas, subrayando la importancia de reportar estos incidentes inmediatamente para evitar que más familias caigan en la trampa de los extorsionadores.