En una operación conjunta, Estados Unidos e Israel bombardearon una central nuclear y una zona petroquímica en Irán. El ataque busca neutralizar capacidades nucleares y económicas de Teherán, elevando la tensión mundial y los precios del petróleo.
La Guardia Revolucionaria de Irán lanzó cientos de proyectiles contra bases militares aliadas en respuesta a los recientes ataques sufridos en su soberanía nacional.