Conocido como Viken, el anciano fue encontrado en una cueva en un estado de notable fragilidad, y su declaración de que "la muerte se ha olvidado de él" ha suscitado tanto asombro como escepticismo entre la comunidad científica y el público en general.
Al lugar arribaron cuatro patrullas de la policía estatal y personal del Instituto Nacional de Migración (INM), quienes se encargaron de analizar el estatus migratorio de estas personas.