El gobierno iraní designó a Mohamad Bagher Zolghadr como el nuevo jefe de seguridad nacional, sustituyendo al asesinado Alí Lariyani en un clima de alta tensión militar.
Los ministros de la UE acordaron sancionar a la Guardia Revolucionaria de Irán debido a la violencia ejercida contra civiles en las protestas masivas recientes.