El recale de sargazo en la Riviera Maya impulsa un auge turístico en los cenotes, ofreciendo una alternativa refrescante y atractiva para los visitantes.
Este esfuerzo, que se enmarca dentro de un enfoque más amplio de conservación marina, busca no solo preservar la biodiversidad local, sino también fomentar una economía que dependa de la observación y el disfrute de estas especies en su hábitat natural, en lugar de su captura.