A pesar de haber sido inhabilitado en septiembre de 2020, Cuéllar Rangel se mantuvo activo en la fiscalía de Quintana Roo, lo que evidencia la profunda corrupción que permea las instituciones de seguridad en el estado. Su célula delictiva, vinculada al Cártel de Sinaloa, operaba en la zona hotelera de Cancún, generando violencia e impunidad.