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Muere Fortunata, la jirafa más longeva del zoológico de Chapultepec

El emblemático ejemplar fallece a los 33 años tras superar ampliamente la expectativa de vida promedio de su especie bajo cuidado profesional.

Por Agenda QR. -La Secretaría del Medio Ambiente de la Ciudad de México confirmó el fallecimiento de Fortunata, la jirafa hembra más longeva del Centro de Conservación de la Fauna Silvestre de Chapultepec. El ejemplar murió a la edad de 33 años debido a complicaciones asociadas a su avanzada senectud biológica. Por consiguiente, médicos veterinarios y cuidadores activaron los protocolos correspondientes tras constatar el deceso en su albergue habitual.

El promedio de vida de las jirafas en vida silvestre suele rondar entre los 20 y 25 años. Además, los registros internacionales sitúan la longevidad de esta especie bajo cuidado humano en torno a las tres décadas. De este modo, la estancia de Fortunata representó un caso extraordinario de supervivencia gracias al monitoreo médico geriátrico permanente.

Cuidados geriátricos y atención especializada

En consecuencia, el equipo de especialistas zootécnicos del recinto adaptó la dieta y las condiciones físicas del hábitat durante los últimos años de vida del animal. Los cuidadores formularon raciones blandas enriquecidas con nutrientes para compensar el desgaste natural de su dentadura. Asimismo, los terapeutas aplicaron tratamientos preventivos en articulaciones para aliviar malestares propios de su edad madura.

Por su parte, la Dirección General de Zoológicos y Conservación de la Fauna Silvestre reconoció el esfuerzo del personal técnico encargado de su bienestar diario. Los encargados mantuvieron una estrecha supervisión clínica para garantizarle una etapa terminal exenta de sufrimiento o estrés innecesario. Por lo tanto, el deceso ocurrió de forma pacífica y como parte del ciclo biológico del mamífero.

Legado de conservación y símbolo de Chapultepec

Sin embargo, la pérdida de Fortunata generó muestras de nostalgia entre visitantes locales y extranjeros que la conocieron a lo largo de tres generaciones. Nacida y criada en el emblemático bosque capitalino, la jirafa formó parte esencial de los programas educativos y de sensibilización ambiental de la ciudad. Por esta razón, el personal de Chapultepec despidió con honores a uno de sus huéspedes más queridos.

Actualmente, las autoridades ambientales capitalinas reafirman su compromiso con la conservación de especies en peligro y el cuidado ético de ejemplares longevos. En conclusión, la memoria de Fortunata perdura como testimonio de la dedicación profesional de los cuidadores de fauna en la capital del país.

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