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Madre sepultó un cuerpo equivocado hace 5 años por error de la Fiscalía de Guanajuato

Un error forense en Guanajuato: madre sepulta a un hombre, no a su hija, y exige la correcta identificación de cuerpos.

Agenda QR: Irapuato, Guanajuato.– Un caso de negligencia forense ha reabierto la profunda herida de una madre en Guanajuato. La Fiscalía General del Estado de Guanajuato notificó a María Teresa, cinco años después de haber sepultado a su hija Dulce Alejandra Marmolejo López, que el cuerpo entregado en 2020 era en realidad el de un hombre. Esta revelación ha sumido a la familia en una nueva desesperación, pues ahora no saben dónde están los verdaderos restos de la joven. Este grave error en la identificación de cuerpos agudiza el dolor de la desaparición.

Dulce Alejandra, de 20 años y con domicilio en Irapuato, fue sustraída de su casa en la colonia Santa Julia el 16 de julio de 2020. Sujetos armados irrumpieron en el lugar. Tras golpear a un hombre al que también se llevaron, regresaron por la joven para desaparecerla. En agosto de ese año, la Fiscalía informó a María Teresa que su hija había sido localizada sin vida en un predio de la comunidad de Marroquín, Apaseo el Alto, junto con otros cuatro cuerpos. Días después, la familia la sepultó.

Inconsistencias reveladas y nueva exhumación

Cinco años después del entierro, la madre de Dulce recibió una llamada de la Fiscalía. Le pidieron acudir a sus oficinas en Celaya. Debido a complicaciones laborales, María Teresa no pudo asistir, por lo que un funcionario de la instancia estatal la visitó en Irapuato. Allí, le notificó que los restos que había sepultado no eran los de su hija. “Que se iba a hacer la exhumación porque había piezas que no coincidían, porque ahí en el Semefo había un torso y un cráneo”, explicó María Teresa vía telefónica.

Relata que hace cinco años sus hermanos sí vieron el cuerpo que les entregaron. Supuestamente, era el de su hija. “Haga de cuenta que mis dos hermanos, mi hermana y mi hermano, ellos vieron el cuerpo completo pero resulta de que, como había muchos cuerpos, supuestamente revolvieron los cuerpos, ¿no?”, afirmó la madre. María Teresa recuerda que desde un principio manifestó dudas sobre si el cuerpo era el de su hija. Ahora, tras revisar la carpeta de investigación, dice que el expediente del cuerpo no registra las cicatrices que su hija sí tenía y que ella reportó oportunamente.

Una nueva desaparición y el clamor por justicia

Ahora, la madre, quien forma parte del colectivo “Hasta Encontrarte”, se enfrenta a una pregunta desgarradora: ¿dónde está el cuerpo de Dulce Alejandra? “Yo voy a entregar un cuerpo que no es mi hija, no es mío, entonces mi pregunta es, ¿dónde está lo mío? ¿el de mi hija?”, afirma con angustia.

María Teresa debe esperar tres meses a que concluyan las pruebas de ADN. Con ellas, buscan confirmar la verdadera ubicación de los restos de su familiar. La Fiscalía volvió a pedirle una muestra de ADN, a pesar de que ya le habían tomado sangre hace cinco años. “No es justo lo que están haciendo, nosotros estamos con el corazón herido y nos vuelven a abrir esa herida, con la duda de dónde está mi ser querido, ¿dónde está mi hija? Que hagan su trabajo como debe de ser”. Este caso de error en la identificación de cuerpos genera un profundo dolor y exige una respuesta pronta de las autoridades.

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