Las autoridades de Colombia decomisaron quince mil setecientas armas de fuego durante el periodo comprendido entre enero y septiembre de este año
Bogotá, Colombia. El Gobierno de Colombia levantó formalmente este martes la suspensión general que restringía los permisos para el porte de armas de fuego, una medida que el presidente Abelardo de la Espriella justificó bajo el argumento de que las limitaciones vigentes colocaban en absoluta indefensión a los ciudadanos respetuosos de la ley frente a la delincuencia. El mandatario federal enfatizó que la disposición normativa no representa la habilitación de un porte indiscriminado, ya que se mantendrán vigentes los controles rigurosos, requisitos obligatorios y supervisiones a cargo de las autoridades militares competentes.
Firmé el decreto que levanta la suspensión general de los permisos para el porte de armas de fuego en Colombia.
— Abelardo De La Espriella (@ABDELAESPRIELLA) September 8, 2026
Durante años se restringió al ciudadano que cumple la ley mientras los criminales siguieron armándose ilegalmente hasta los dientes. Eso tiene que cambiar.
Las cifras… pic.twitter.com/boYLZJhlAo
Alcances del decreto
La directriz gubernamental, que entrará en vigor este miércoles, restituye la validez jurídica de los permisos individuales que se encuentren al corriente, aunque se aclaró expresamente que la medida no aplica para aquellos documentos que permanezcan vencidos, suspendidos, cancelados o revocados, ni cuando medie una prohibición de carácter legal o judicial. Para su implementación, el decreto instruye a las fuerzas castrenses a coordinar las acciones operativas necesarias destinadas a restablecer la eficacia de las autorizaciones legales en todo el territorio nacional.
Estadísticas oficiales
Durante el anuncio oficial, el jefe de Estado dio a conocer que entre el primero de enero y el tres de septiembre del presente año las autoridades lograron incautar un total de quince mil setecientos artefactos bélicos, de los cuales catorce mil ciento setenta y nueve estaban directamente vinculados con actividades delictivas. Del universo de armas aseguradas, novecientos ochenta pertenecían a las disidencias de las FARC —incluyendo fusiles y morteros—, quinientos cincuenta y uno al Clan del Golfo y trescientos treinta y nueve a la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional, evidenciando la necesidad de reorientar la estrategia de seguridad pública en el país.








