Los consumidores canadienses experimentan aumentos de precios en productos lácteos, electrónica y electrodomésticos importados
Ottawa, Canadá. Este martes, el gobierno de Canadá activó formalmente un esquema de aranceles de represalia sobre importaciones procedentes de los Estados Unidos con un valor estimado en veintisiete mil seiscientos millones de dólares canadienses, equivalentes a veinte mil millones de dólares estadounidenses, desatando una nueva escalada en la guerra comercial bilateral ante la ausencia de negociaciones diplomáticas entre Ottawa y Washington. Las medidas impositivas, que varían entre el quince y el cincuenta por ciento, impactan a cientos de mercancías que abarcan acero, aluminio, electrodomésticos, mobiliario, productos lácteos, herramientas, artículos cosméticos y equipos electrónicos.
🇨🇦🇺🇸Mark Carney anunció represalias contra Estados Unidos tras el fracaso de las negociaciones comerciales con Donald Trump.
— Azucena Uresti (@azucenau) August 22, 2026
Canadá igualará “dólar por dólar” los aranceles del 50% impuestos por Washington a exportaciones canadienses por unos 20 mil millones de dólares.
“Canadá…
Respuesta comercial
Esta decisión gubernamental representa la contestación directa bajo el principio de dólar por dólar instruida por la administración del primer ministro canadiense, Mark Carney, frente a los aranceles del cincuenta por ciento aplicados el pasado veintidós de agosto por el presidente estadounidense, Donald Trump, a las exportaciones canadienses tras el colapso de las mesas de diálogo comercial. Si bien el mandatario canadiense reconoció públicamente que estas contramedidas comerciales provocarán presiones inflacionarias sobre los precios al consumidor y limitarán la variedad de productos en el mercado nacional, defendió su implementación como un paso indispensable para salvaguardar la soberanía económica del país.
Impacto económico
La entrada en vigor de estas tarifas aduaneras complica aún más el panorama económico en Norteamérica, afectando las cadenas de suministro transfronterizas y obligando a los sectores industriales de ambas naciones a reconfigurar sus operaciones logísticas. Mientras los mercados financieros evalúan las consecuencias de esta confrontación arancelaria, las autoridades canadienses mantienen firme su postura de presión económica frente a las políticas proteccionistas dictadas desde la Casa Blanca.








