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Tómelo con Calma, por Fernando A. Mora Guillén

  • Renuncia de Mónica Soto cierra un ciclo artificialmente alargado por la 4T.
  • Previa disculpa a jóvenes arranca examen de control.
  • El costo de la democracia.

La renuncia de Mónica Soto, a la Sala Superior del Tribunal Electoral cierra un ciclo alargado artificialmente. Electa en 2016 para un periodo de nueve años, su mandato debió concluir en 2025, pero la Reforma Judicial le extendió la estancia hasta 2028. Ella misma decidió acortarlo y dejar el cargo el 31 de agosto, aduciendo motivos personales, aunque en el fondo su salida evidencia el desgaste de un Tribunal, que se prolongó a sí mismo por la vía legislativa, y no por méritos jurisdiccionales.

Durante su gestión, y especialmente en su presidencia a partir de 2024, su actuación fue constantemente controversial. Soto representó la etapa en la que el TEPJF dejó de ser un árbitro técnico, para convertirse en un intérprete acomodaticio del Estado de derecho, ajustando la Constitución, y la ley a los intereses del momento político. Fue la magistrada que validó sin matices la elección presidencial, y la primera elección judicial, con criterios que, para la crítica especializada, privilegiaron la gobernabilidad, y la señal del poder por encima de la certeza jurídica.

Paradójicamente, Soto hizo del discurso de género su bandera. En cada sesión solemne, defendió la participación de la mujer en la vida pública, y el rompimiento del techo de cristal al ser la primera presidenta del Tribunal. Sin embargo, ese discurso nunca se tradujo en acciones institucionales contundentes, a favor de la paridad sustantiva, ni en sentencias emblemáticas que ampliaran derechos. Se va como llegó: con el lema de las mujeres, pero sin dejar una sola huella jurisdiccional, que realmente haya cambiado las condiciones de participación política de las mujeres en México.

Tómelo con interés.- La aplicación del examen de control presencial para el ingreso a la Universidad Nacional, terminó exhibiendo lo que no debería ocurrir nunca en un proceso de admisión: desorganización, falta de logística, y un trato indigno a los aspirantes. Jóvenes que se prepararon por meses, que viajaron horas, que pagaron ficha, y que soñaban con un lugar, fueron sometidos a filas interminables, sedes saturadas, retrasos de horas, fallas en los sistemas, y hasta cambios de aula de último minuto. El examen, que debía medir conocimientos, terminó midiendo la capacidad de resistencia al caos.

Lo más grave es que la propia autoridad lo reconoce. El Secretario General, tuvo que salir a pedir una disculpa pública a los jóvenes participantes, por las irregularidades y fallas del proceso. La disculpa es necesaria, pero es insuficiente. Cuando una universidad del prestigio de la Nacional tiene que pedir perdón, por no poder aplicar correctamente un examen, no estamos frente a un error menor, sino frente a una falla estructural de planeación, y responsabilidad.

El ingreso a la universidad pública no puede ser una carrera de obstáculos burocráticos. Si el examen presencial era el filtro, debió garantizar condiciones mínimas de equidad, y orden. Hoy, la disculpa del Secretario General, deja abierta la pregunta que miles de familias se hacen: ¿quién responde por los jóvenes que, por la falla logística, no pudieron rendir al 100% y verán truncado su ingreso?

Tómelo con atención.- En 12 años se duplicó el costo de mantener a los partidos, y de organizar elecciones, y nadie parece sonrojarse. Para 2027, la autoridad electoral está solicitando un presupuesto por encima de los 10 mil millones de pesos, una cifra que de por sí, ya supera el presupuesto anual de varias secretarías, y de decenas de municipios del país. Es el presupuesto de la democracia más cara del mundo, y lo peor es que es una democracia en la que cada vez, cree menos la gente.

Mientras a los mexicanos se les pide apretarse el cinturón, pagar más impuestos, y entender los recortes en salud, educación, y seguridad, los partidos siguen siendo el gran negocio intocable. La fórmula es perversa: más dinero público para estructuras que no representan, que no militan, que no forman cuadros, pero que sí viven del erario todo el año. ¿De qué sirve duplicar el presupuesto, si lo que se ha duplicado también es el abstencionismo, la desconfianza y el descrédito?

*Maestro en Comunicación Institucional por la Universidad Panamericana.

*Socio Fundador del Colegio Nacional de Licenciados en Periodismo.

*Presidente de la Fundación Fernando Mora Gómez por la Libertad de Expresión.

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