Skip to content

La Fuerza de tu voz, con Miguel Aquino: Finalmente cayó el Mencho, el narco más buscado

22 de febrero: la fecha que persigue al poder narco

El 22 de febrero de 2014, el Gobierno de México anunció con bombo y platillo la captura, por tercera ocasión, de Joaquín Guzmán Loera, alias El Chapo, líder del Cártel de Sinaloa. El hombre que había escapado del penal del Altiplano —en Almoloya de Juárez— por un túnel que parecía guion de cine y que, hasta hoy, sigue dejando más preguntas que respuestas.

Doce años después, otro 22 de febrero vuelve a sacudir la narrativa oficial. Esta vez, el Gobierno informa la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes alias El Mencho, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación.

Porque en poco más de una década el CJNG no solo creció: se expandió como ninguna otra organización criminal en tiempos recientes. Presencia en las 32 entidades del país, alianzas con decenas de células, operaciones internacionales que alcanzaron Europa, África, Asia y Oceanía. La propia Agencia Antidrogas de los Estados Unidos; DEA ofrecía 15 millones de dólares por información que condujera a su captura.

La versión oficial indica que fue abatido durante un operativo en la sierra de Jalisco. Falta la confirmación pericial definitiva, pero el mensaje es claro: cayó el hombre más buscado.

La historia criminal de Oseguera Cervantes no comenzó en la cima. Nació en Aguililla, Michoacán. Fue policía municipal, migrante en California en los noventa, detenido por narcotráfico y deportado. De regreso en México se incorporó al grupo de Ignacio Coronel Villarreal, operador clave del Cártel de Sinaloa. Tras la muerte de Coronel y el reacomodo interno, formó su propia estructura junto a Abigael González Valencia, líder de Los Cuinis.

El punto de quiebre llegó el 1 de mayo de 2015. Un helicóptero militar fue derribado en Jalisco durante un operativo federal. Un desafío directo al Estado mexicano. Años después, el 20 de junio de 2020, el grupo atentó en pleno corazón de la capital contra Omar García Harfuch, entonces secretario de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México, hoy encargado de la seguridad del país, tres escoltas murieron. El funcionario sobrevivió.

Esos episodios no fueron simples actos de violencia: fueron declaraciones de poder.

Hoy, con la muerte del Mencho, el gobierno de Claudia Sheinbaum obtiene un golpe mediático y estratégico de alto impacto. Habrá reconocimientos internacionales, probablemente desde Washington. Habrá narrativa de éxito.

Pero la pregunta de fondo no es si cayó el líder.

La pregunta es qué viene después.

Las organizaciones criminales no desaparecen con un nombre. Se transforman. Se fragmentan. Se radicalizan. Un imperio valuado en miles de millones de dólares no se evapora con un operativo, por exitoso que sea. El riesgo es el reacomodo interno, la disputa por el control, la violencia que suele acompañar las transiciones.

La historia reciente lo demuestra: cada captura relevante reconfigura el mapa criminal, pero no lo borra.

El 22 de febrero vuelve a inscribirse en la memoria del poder en México, sin embargo, es momento de no bajar la guardia.

Más Noticias