Skip to content

Tómelo con calma, por Fernando A. Mora Guillén

  • El país donde informar te cuesta la vida.
  • Delito de extorsión a la alza en nuestro país.
  • Crisis en la UNAM por examen de ingreso.

En México hacer periodismo sigue siendo una actividad de alto riesgo. No es una frase, es una estadística de terror: en lo que va de 2026, han sido asesinados siete periodistas. Siete. Y el horror ha escalado un peldaño más,: en al menos dos casos, los comunicadores fueron sustraídos de sus propios hogares, frente a sus familias. Ya ni la casa es refugio.

El dato no es aislado, es sistémico. Desde el año 2000, son más de 200 periodistas y comunicadores asesinados, por ejercer su profesión. 200 voces silenciadas a balazos, por contar lo que el poder, el crimen, o la corrupción, querían ocultar. Somos, según todos los rankings internacionales, el país más peligroso del mundo, para ejercer el periodismo sin estar en guerra. Y eso debería avergonzarnos a todos.

No podemos normalizarlo. Cada periodista asesinado, es un atentado contra el artículo 6º y 7º, contra tu derecho a saber. No se mata solo a un reportero, se mata el derecho de una comunidad entera, a estar informada. Mientras los crímenes sigan en la impunidad, mientras no haya un mecanismo real de protección que funcione, y no simule, el mensaje del Estado es perverso: en México, informar cuesta la vida, y matar al mensajero sale gratis.

Tómelo con atención.- El delito que hoy tiene de rodillas a México no es el que más sale en las portadas, sino el que más se cobra: la extorsión. Dejó de ser un delito de alto impacto, para convertirse en un impuesto criminal cotidiano. Lo paga el dueño de la tienda de abarrotes, lo paga el transportista, lo paga el restaurantero, y lo paga el repartidor. Es la economía paralela, que está asfixiando a la economía formal, porque no hay margen, crédito o venta que aguante pagar derecho de piso para poder trabajar.

Y si alguien cree que la Ciudad de México está a salvo por la cantidad de cámaras, policías, y áreas de inteligencia, los números lo desmienten. Tan solo en el primer semestre del año, la extorsión telefónica, en la capital subió más del 140%. Si en la ciudad más vigilada del país el delito se dispara a triple dígito, y la gente ya no contesta números desconocidos por miedo, ¿qué pueden esperar en estados donde ni siquiera se denuncia? No estamos frente a un incremento delictivo, estamos frente a una industria criminal, que creció porque el Estado le dejó el mercado libre.

Tómelo con interés.- La crisis del examen de ingreso a la Universidad Nacional, ya no es un problema técnico, es una crisis de confianza. Lo que debería ser un proceso claro, meritocrático, y transparente, se ha convertido en un laberinto de dudas. Las cifras de aprobación para las carreras más demandadas —medicina, derecho, y arquitectura— , son tan bajas e inconsistentes, que no solo generan frustración, generan sospecha. Y cuando una universidad de la talla de la UNAM, no explica con claridad cómo evalúa, lo que abre es la puerta a la especulación.

El punto central es la opacidad con la que se incorporó el uso de Inteligencia Artificial, y otras herramientas de evaluación, que nunca fueron socializadas ni explicadas a los jóvenes aspirantes. No se puede cambiar las reglas del juego a mitad del partido, y esperar que nadie reclame. Miles de estudiantes prepararon un examen que creían conocer, y se enfrentaron a un sistema distinto, sin criterios claros y sin derecho a réplica. La autonomía universitaria, no puede ser sinónimo de falta de transparencia, porque lo que hoy está en juego no es un algoritmo, es el futuro de toda una generación.

Twitter: @Fernando MoraG
Facebook: Fernando Antonio Mora

*Maestro en Comunicación Institucional por la Universidad Panamericana.

*Socio Fundador del Colegio Nacional de Licenciados en Periodismo.

*Presidente de la Fundación Fernando Mora Gómez por la Libertad de Expresión.

Más Noticias