- El incierto y el riesgo: de regular IA y Redes Sociales.
- Los errores de la promoción turística.
- Lo complejo de mantener los precios de las gasolinas.
La Presidenta Claudia Sheinbaum, hace bien en poner sobre la mesa la regulación de celulares, y redes sociales en menores. La crisis de salud mental, ciberacoso, y adicción digital es real, y exige una respuesta de Estado. Mirar a Europa y Asia para abrir un debate nacional, es el camino correcto. El riesgo, sin embargo, es confundir, proteger, con prohibir. Europa apuesta por verificación de edad, y controles parentales; Asia, en algunos casos, por candados, horarios, y censura previa. México no puede importar el modelo equivocado.
Toda regulación que toque internet, toca los artículos 6º y 7º de la Constitución. Por eso, si va a haber ley, debe tener tres candados: ser específica para menores, y no extensiva para todos, pasar por padres, escuelas, y no por una burocracia que filtre contenidos, y ser técnica y verificable, no ideológica ni discrecional. Cuidar a un menor de 12 años, no puede significar silenciar a un joven de 18. Protejamos a la niñez con todo, pero nunca a costa de recortar la libertad de expresión.
Tómelo con interés.- El Gobierno Federal está apostando a la peor estrategia posible, para salvar la temporada: reciclar a los pocos visitantes del Mundial. Es un error de diagnóstico. El turista que llena un estadio cuatro días, en la Ciudad de México, Guadalajara, o Monterrey, no es el mismo que sostiene durante una semana la economía de Cancún, Tulum, o Los Cabos. Uno busca gol y fiesta; el otro busca playa, gastronomía, cultura, y descanso, de largo aliento. Son dos mercados distintos, con canales de comercialización, poder adquisitivo, y estacionalidad diferentes. Creer que por inercia el aficionado se volverá turista de playa, es no entender cómo funciona la industria.
Y este error se paga caro, porque viene de otro error mayor que arrastramos desde 2018: haber anulado la promoción turística internacional de México. Al desaparecer al CPTM, dejamos de competir en el aparador, donde todos los días compiten República Dominicana, Turquía, Tailandia, y Grecia. El resultado está a la vista, y hoy lo sufre Tulum con hoteles al 15% de ocupación. Sin promoción no hay demanda nueva, solo se canibaliza la poca que queda. Sin marca país, no hay rescate que alcance, ni siquiera un Mundial.
Tómelo con atención.- El pacto para contener el precio de la gasolina se rompió, y se rompió por lo más delgado: la realidad. Por más que se anuncie un acuerdo voluntario de tope en 24 pesos, hoy en la bomba la Premium ya rebasó los 28 pesos, en gran parte del país. No es un tema de gasolineros abusivos, es un tema de costos que nadie quiere reconocer: tipo de cambio, logística, impuestos, y la importación de más del 60% de lo que consumimos. El acuerdo no aguantó porque fue un tratado político, no económico.
Y el problema no es solo el precio, es la pérdida de confianza. Cuando el gobierno dice que la gasolina no subirá, y el consumidor ve 28.50 en el tablero, se rompe algo más caro que el pacto: la credibilidad. La Premium es el mejor termómetro, porque no tiene subsidio ni maquillaje; es el precio real del mercado. Y ese precio nos está diciendo que la estrategia de controlar por decreto lo que se mueve por mercado internacional, ya no funciona.
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Facebook: Fernando Antonio Mora
*Maestro en Comunicación Institucional por la Universidad Panamericana.
*Socio Fundador del Colegio Nacional de Licenciados en Periodismo.
*Presidente de la Fundación Fernando Mora Gómez por la Libertad de Expresión.








