El gobierno iraní designó a Mohamad Bagher Zolghadr como el nuevo jefe de seguridad nacional, sustituyendo al asesinado Alí Lariyani en un clima de alta tensión militar.
El Líder supremo de Irán emitió un discurso prometiendo represalias contra sus enemigos, lo que ha puesto en alerta máxima a las potencias internacionales.
El Parlamento iraní formalizó una advertencia donde aseguran que una agresión al ayatolá será considerada una declaración de guerra total contra el mundo islámico.