Este ataque, ocurrido el 18 de abril, se produjo tras la devolución de toallas supuestamente sucias por la arena de la playa, evidenciando el peligro de hospedarse en lugares no regulados adecuadamente.
Este caso pone de manifiesto los riesgos que enfrentan tanto turistas como residentes al contratar servicios de renta de automóviles en un destino turístico tan popular.