El Mundial de Fútbol representa la principal esperanza de reactivación económica para las tienditas este verano
Ciudad de México. El sector del pequeño comercio en México enfrenta un arranque de año sumamente complejo, debido a que el incremento desmedido en los costos de productos básicos ha mermado severamente las utilidades. Según la Asociación Nacional de Pequeños Comerciantes (Anpec), los propietarios de estos establecimientos han tenido que prolongar sus actividades hasta las 16 horas diarias para mantener a flote sus negocios. De esta forma, la crisis económica obliga a los tenderos a sacrificar su descanso personal, puesto que el consumo ha mostrado una tendencia a la baja en los meses recientes. Por consiguiente, el gremio busca estrategias desesperadas para alcanzar el punto de equilibrio financiero y cubrir los gastos operativos esenciales de cada local.
Impacto del costo agrícola
La escalada de precios en artículos de primera necesidad, especialmente en el rubro de los productos agrícolas, ha sido el principal detonante de esta inestabilidad comercial. Cuauhtémoc Rivera, presidente de la Anpec, destacó que el jitomate ha registrado un alza histórica del 78 por ciento, convirtiéndose en el símbolo del encarecimiento que afecta el bolsillo de los consumidores. Asimismo, esta situación ha provocado que la facturación mensual descienda de forma considerable, pasando de ganancias de 10 mil pesos a apenas siete mil 500 pesos en periodos similares. Mientras tanto, los comerciantes deben trabajar cuatro semanas para obtener lo que anteriormente lograban recaudar en tan solo tres, lo cual evidencia una pérdida de poder adquisitivo generalizada.
Esperanza en el Mundial
A pesar del panorama sombrío, existe un optimismo moderado respecto al segundo trimestre del año gracias a la próxima justa deportiva internacional. Los pequeños comerciantes confían plenamente en que el Mundial de Fútbol actúe como un catalizador para reactivar la economía local y elevar el ticket promedio de venta. Por lo tanto, los tenderos se preparan para recibir una mayor afluencia de clientes que busquen botanas y bebidas durante las transmisiones de los partidos de verano. De esta forma, el gremio se mantiene “agarrado de la mano” esperando que este evento masivo logre revertir la racha negativa que ha imperado durante la primera mitad del 2026.
Estrategias de supervivencia local
Ante la carestía, el ingenio de los abarroteros ha surgido como una medida de contención para no perder a su clientela habitual. Muchos negocios han optado por fraccionar productos, como la venta de rebanadas de pan en bolsas pequeñas, facilitando que la población con menos recursos pueda adquirir lo indispensable. Sin embargo, estas tácticas no eliminan la presión de los pagos a proveedores y servicios de energía eléctrica que siguen aumentando constantemente. Por consiguiente, el éxito del Mundial de Fútbol se percibe no solo como una distracción, sino como una necesidad imperativa para evitar el cierre definitivo de miles de cortinas en todo el territorio nacional.









