El campeonato del Atlante en 2007 es uno de los legados más recordados de Burillo en el balompié mexicano
El mundo del deporte y los negocios en México se encuentra de luto tras confirmarse el fallecimiento de Alejandro “El Güero” Burillo Azcárraga a los 74 años de edad. El empresario, exdirectivo de la Federación Mexicana de Futbol y fundador de Grupo Pegaso, fue una pieza fundamental en la evolución del balompié nacional hacia un modelo de industria moderna. La noticia fue difundida inicialmente por el periodista Fernando Schwartz y confirmada por diversas figuras del entorno deportivo, quienes destacaron su papel como guía y estratega en la consolidación de proyectos que unieron el entretenimiento con el desarrollo económico. Por consiguiente, la partida de Burillo Azcárraga marca el fin de una era para el balompié mexicano y su estructura empresarial.
El arquitecto del negocio deportivo
Burillo Azcárraga no solo fue un directivo, sino un visionario que reinterpretó el deporte como una plataforma de inversión y proyección internacional. A través de Grupo Pegaso, conglomerado fundado en 1996, vinculó el futbol con sectores como las telecomunicaciones, la banca y el turismo. Bajo su mando, se impulsó la creación de centros de alto rendimiento y se profesionalizaron las estructuras de patrocinio que hoy rigen la liga. Además, su influencia se extendió a otras disciplinas, siendo el principal promotor del Abierto Mexicano de Tenis, evento que logró posicionar en el calendario mundial. De esta forma, su legado permanece en la base operativa del balompié mexicano contemporáneo.
El histórico campeonato del Atlante y la mudanza a Cancún
Como propietario del Atlante FC, el “Güero” Burillo tomó decisiones audaces que redefinieron la identidad de los “Potros de Hierro”. En 2007, lideró el traslado estratégico del equipo a Cancún, Quintana Roo, buscando ligar al club con el mercado turístico más importante de México. Esta apuesta rindió frutos inmediatos, pues ese mismo año el Atlante se coronó campeón del Torneo Apertura tras vencer a los Pumas, obteniendo la tercera estrella en su historia. Mientras tanto, sus detractores y seguidores coinciden en que su visión permitió al club explorar horizontes comerciales que antes eran inexistentes. Por lo tanto, el título de 2007 se mantiene como el mayor hito deportivo bajo su gestión en el balompié mexicano.
Un legado de inversión y estrategia
Aunque en los últimos años se mantuvo alejado de la vida pública debido a complicaciones de salud, su influencia en las mesas de toma de decisiones de la FMF dejó una huella imborrable. Burillo fue un operador estratégico que prefirió la efectividad de los negocios sobre los reflectores, conectando el capital privado con la pasión por el juego. Su fallecimiento ha generado una ola de reacciones en redes sociales por parte de clubes, analistas y excolaboradores que reconocen su capacidad para transformar el espectáculo en una industria rentable y competitiva. En consecuencia, su nombre quedará inscrito como el del empresario que profesionalizó la visión del balompié mexicano.









