Organismos internacionales condenan la eliminación de contrapesos democráticos en el país centroamericano
Managua, Nicaragua. El presidente nicaragüense Daniel Ortega Saavedra anunció oficialmente este domingo durante el acto conmemorativo del 47 aniversario de la Revolución Popular Sandinista en Managua que suspenderá definitivamente las jornadas comiciales para impedir que organizaciones opositoras compitan por la presidencia del país.
🇳🇮#AHORA – El momento en que el régimen de Daniel Ortega anuncia que en Nicaragua no habrá más elecciones, con el fin de evitar que la oposición llegue al poder.pic.twitter.com/FFYkBAAVnf
— DatoWorld (@DatosAme24) July 20, 2026
Bloqueo legal a la oposición
Durante el evento público, el mandatario de 80 años afirmó tajantemente que no permitirá la realización de futuros sufragios argumentando que los grupos opositores en el exilio buscan financiamiento exterior para retomar el control estatal. Asimismo, el jefe del Ejecutivo nicaragüense, quien gobierna interrumpidamente desde 2007 junto a su esposa Rosario Murillo en el esquema de copresidencia vigente desde febrero de 2025, calificó a sus detractores de golpistas. Por consiguiente, el gobernante adelantó que coordinará con la Asamblea Nacional, dominada por el Frente Sandinista, la creación de normativas restrictivas para vetar la participación de partidos contrarios al régimen gubernamental.
Reformas e implicaciones internacionales
Las modificaciones a la Carta Magna aprobadas en 2025 extendieron el mandato presidencial de cinco a seis años, subordinando la judicatura, las fuerzas armadas y el arbitraje electoral al Poder Ejecutivo. De esta manera, el proceso electoral previsto para noviembre de 2026 se postergó inicialmente a noviembre de 2027 antes del reciente anuncio de cancelación absoluta. Por su parte, organismos internacionales y administraciones extranjeras condenaron la erosión democrática, mientras el gobierno de Estados Unidos desconoció la legitimidad de Murillo como copresidenta por carecer de respaldo emitido en urnas. Por lo tanto, la medida profundiza el aislamiento diplomático y la concentración absoluta de poder en la nación centroamericana.








