Cancún, Quintana Roo.— La competitividad de Quintana Roo ha sufrido un preocupante retroceso. El estado descendió en el Índice de Competitividad Estatal (ICE) 2025. Pasó del lugar 15 al 21 a nivel nacional. Esta caída lo sitúa en la categoría de competitividad media-baja. El análisis revela claros reveses en áreas cruciales. El Estado de derecho y la gobernanza muestran debilidades. La competitividad de Quintana Roo enfrenta serios desafíos estructurales.
Deterioro en indicadores clave
El Índice de Competitividad Estatal evalúa 53 indicadores diferentes. Estos se distribuyen en seis subíndices fundamentales. El desempeño de Quintana Roo es contrastante. Destaca positivamente en infraestructura, ocupando el segundo lugar nacional. Sin embargo, su sistema político y gobierno se sitúan en el puesto 27. Esta posición subraya fallas significativas en la gestión pública.
Preocupantes cifras de inseguridad
La inseguridad y la corrupción son problemas acuciantes. Una alta tasa de crímenes no denunciados persiste. El 88% de los delitos no se reportan oficialmente. La tasa de homicidios alcanza un alarmante 26.2%. La percepción de corrupción estatal también es elevada. Un 83% de los ciudadanos la perciben. Adicionalmente, el estado carga con una significativa deuda pública. Estas cifras impactan directamente la competitividad de Quintana Roo.
Desafíos económicos y oportunidades
A pesar de estos retos, el estado tiene fortalezas. Mantiene una sólida conectividad aérea. Esto incluye tanto carga como pasajeros. Sin embargo, enfrenta obstáculos en diversificación económica. El crecimiento de grandes empresas también es limitado. Estos factores restringen su competitividad general. El impulso a nuevos sectores se vuelve imperativo.
Hacia una recuperación urgente
El declive en el ICE 2025 exige acciones inmediatas. Las autoridades deben fortalecer el Estado de derecho. Es crucial mejorar la gobernanza y combatir la corrupción. Fomentar la denuncia ciudadana también es vital. Impulsar la creación de empresas diversificará la economía. Esto será clave para mejorar la competitividad de Quintana Roo. La recuperación depende de un esfuerzo conjunto y decidido.









