La iniciativa busca preservar las 74 razas de maíz nativo en México e impulsar el bienestar económico de los pequeños productores agrícolas mediante apoyos directos.
Por Agenda QR. – En el municipio de Santiago Suchiquitongo, Oaxaca, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, encabezó la entrega inicial de las tarjetas del Bienestar vinculadas al nuevo programa gubernamental “El Maíz es la Raíz”. Este esquema forma parte integral del Plan Nacional de Maíz Nativo y está orientado a transferir recursos económicos directos a los agricultores de la región para garantizar la preservación biológica, la soberanía alimentaria y la sustentabilidad del campo mexicano.
Preservación de la biodiversidad y fortalecimiento agroalimentario
Durante el acto oficial, la titular del Ejecutivo federal subrayó que la estrategia gubernamental no solo persigue el incremento productivo y la eficiencia comercial de las parcelas, sino fundamentalmente la protección de la riqueza genética de los cultivos locales. Ante el avance del mercado de semillas producidas en laboratorios por grandes corporaciones agroindustriales, la política pública busca contrarrestar la dependencia insular y revalorizar las técnicas tradicionales de siembra de los pequeños productores.
“El objetivo es conservar la semilla, la biodiversidad de las semillas del maíz”, enfatizó la mandataria. La medida responde a una visión de desarrollo rural integral que pretende mejorar los rendimientos agrícolas y las condiciones socioeconómicas de las familias campesinas, asegurando que quienes resguardan el patrimonio agrícola nacional alcancen niveles óptimos de bienestar.

Valor histórico y patrimonio agronómico de las 74 razas criollas
El programa sitúa a la conservación biológica como un eje de identidad nacional. México alberga 74 razas distintas de maíz nativo, un legado agronómico desarrollado por pueblos originarios que el actual gobierno federal ha clasificado como prioridad de Estado para su salvaguarda frente a la homogenización de cultivos.
Según lo expresado por la presidenta Sheinbaum, la eventual pérdida de estas variedades criollas representaría una ruptura irreversible con la historia, el origen y la memoria biocultural del país. Por ello, la entrega del apoyo económico a través de las tarjetas del Bienestar busca incentivar que los pequeños agricultores continúen cultivando variedades locales, consolidando la autogestión de insumos y fortaleciendo la resistencia técnica ante los desafíos climáticos e industriales.








