El delantero Mikel Oyarzabal celebra tras clasifica en el Mundial frente a la escuadra de Austria
La selección española de fútbol consiguió avanzar a los octavos de final tras vencer contundentemente tres por cero a su similar de Austria en la ronda de diecisieteavos de final del Mundial 2026, celebrada en la ciudad de Los Ángeles. El delantero Mikel Oyarzabal se convirtió en la figura principal del encuentro al conseguir un doblete, impulsado por dos asistencias precisas de Marc Cucurella, mientras que Pedro Porro selló la cuenta definitiva. Con este resultado, el combinado ibérico rompió una racha negativa al superar su primera fase de eliminación directa en una justa mundialista desde que consiguieron el campeonato en Sudáfrica 2010.
Poderío ofensivo y contundencia
El planteamiento táctico del estratega Luis de la Fuente funcionó a la perfección en el territorio estadounidense; asimismo, las novedades en la alineación titular como Dani Olmo aportaron profundidad y equilibrio dinámico. El primer festejo llegó al minuto 36 cuando Pedri habilitó a Cucurella, quien mandó un servicio raso para que Oyarzabal venciera al guardameta Alexander Schlager, reflejando el dominio ibérico. Previamente, al minuto 29, se había anulado una anotación al propio Cucurella por una presunta infracción del defensor Pau Cubarsí, una polémica decisión arbitral que emuló las dificultades resentidas previamente por Alemania en el certamen.
Solidez en la retaguardia
El atacante Lamine Yamal, portador del dorsal 19 y recuperado de una lesión muscular, estuvo cerca de incrementar la ventaja tras un fallo defensivo de Michael Gregoritsch, pero estrelló su disparo en el arquero. Por consiguiente, la escuadra controló los embates de los mediocampistas austriacos Konrad Laimer y Marcel Sabitzer a través de un repliegue colectivo sumamente solidario. Esta estructura permitió que el portero Unai Simón estableciera un récord histórico de 519 minutos invicto en copas del mundo, superando de esta forma la marca previa de 517 minutos que ostentaba el italiano Walter Zenga desde el Mundial de 1990.
Consolidación del triunfo
La tranquilidad absoluta se consolidó en la segunda mitad del cotejo, específicamente en el minuto 66, gracias a una incorporación ofensiva por la banda que dejó sin opciones a la zaga oponente. El defensor Pedro Porro aprovechó el espacio de manera magistral para conectar un remate de cabeza certero que significó el segundo tanto de la tarde. En las postrimerías del juego, David Alaba salvó una acción sobre la línea de gol; sin embargo, al minuto 89 reapareció la sociedad entre Cucurella y Oyarzabal para decretar la goleada, permitiendo a España alcanzar una racha histórica de 35 compromisos invictos.









