Sin embargo, el hecho de que ambos se acusaran recíprocamente subraya la complejidad de las dinámicas de violencia en relaciones íntimas, donde la intervención policial muchas veces no es suficiente para resolver los problemas subyacentes.
Se presentaron como miembros de un grupo criminal y exigieron a los trabajadores el pago de 10 mil pesos semanales. Dos días después, regresaron armados con sobres que contenían estupefacientes, presionando a los obreros para que los vendieran o, en su defecto, pagaran por ellos.