Las autoridades investigan el reclutamiento forzado de personas con discapacidad para operar como informantes en zonas de conflicto
Estado de México. Un impactante testimonio judicial ha vinculado directamente a César Alejandro ‘N’, conocido bajo el alias de El Botox, con el homicidio del empresario limonero Bernardo Bravo Manríquez. Según la declaración incorporada al proceso legal, el señalado habría admitido su participación en el asesinato ante un trabajador que fue reclutado de manera forzada por la organización criminal. El testigo relató que la confesión surgió como una amenaza directa para asegurar su lealtad, por lo tanto, la Fiscalía analiza estos nuevos elementos que complican la situación jurídica del imputado. Los hechos narrados sugieren que la estructura delictiva utiliza el miedo y la intimidación sistemática para mantener el control sobre los habitantes en la región de Cenobio Moreno.
Testimonio bajo coacción
El declarante, identificado como Miguel Emmanuel, describió cómo fue interceptado el pasado 21 de octubre por sujetos apodados El Perfumado y El Timbas afuera de su vivienda. Durante el violento encuentro, los agresores utilizaron un objeto de madera para golpearlo y obligarlo a integrarse a la célula de Los Blancos de Troya. Fue en este contexto de agresión donde El Botox presuntamente se jactó del crimen del productor limonero para demostrar su peligrosidad ante el nuevo recluta. Asimismo, el testigo afirmó que el líder del grupo le advirtió explícitamente sobre su destino si decidía no cooperar, utilizando el asesinato de Bravo Manríquez como un ejemplo de las consecuencias por desobediencia.
Explotación y reclutamiento forzado
La organización criminal obligó a la víctima a desempeñarse como halcón, aprovechando cínicamente su condición de discapacidad para evitar el escrutinio de las fuerzas de seguridad pública. Bajo esta lógica, los delincuentes argumentaron que el gobierno no sospecharía de sus actividades de vigilancia debido a su vulnerabilidad física aparente. El testigo, quien anteriormente se dedicaba a la venta de plásticos y recipientes, quedó forzado a entregar cuotas económicas frecuentes a la misma agrupación que lo mantenía cautivo. De esta forma, el grupo delictivo no solo impuso el reclutamiento forzado, sino que también implementó un esquema de extorsión sobre la precaria actividad comercial del ahora informante.
Vigilancia y tecnología criminal
Para garantizar la eficiencia en las labores de monitoreo, los integrantes de la célula entregaron al testigo una tableta electrónica y un radio de comunicación de alta frecuencia. Estos equipos debían emplearse para reportar cualquier movimiento de autoridades o grupos antagónicos en puntos de observación específicos y horarios estrictamente definidos. Por consiguiente, la estructura operativa encabezada por El Botox mantenía un control absoluto sobre el flujo de información en la zona, exigiendo disponibilidad diaria a sus subordinados bajo amenaza de muerte. En última instancia, este esquema de reclutamiento forzado revela la complejidad de las redes de vigilancia que protegen a los líderes criminales y facilitan la ejecución de delitos de alto impacto en la entidad.









