El exvicepresidente asumió la jefatura de Estado hasta agosto de 2028 tras el histórico juicio político contra Santiago Peña.
Por Agenda QR. -La política paraguaya inició una etapa de profunda incertidumbre institucional tras la toma de protesta de Hércules Pedro Lorenzo Alliana Rodríguez como nuevo presidente de la República. El mandatario de 52 años asumió el cargo formalmente ante el Congreso Nacional. En consecuencia, el nuevo jefe de Estado deberá completar el periodo constitucional correspondiente hasta agosto de 2028.
La sucesión presidencial ocurrió inmediatamente después de la destitución de Santiago Peña en un histórico juicio político. El Congreso resolvió apartar a Peña tras la crisis financiera desencadenada por la intervención de Ueno Bank. Por este motivo, el relevo en la titularidad del Ejecutivo busca contener la inestabilidad social y económica que sacude a Asunción.
Trayectoria política y el quiebre interno del coloradismo
Alliana cuenta con un amplio recorrido en la estructura directiva del Partido Colorado en el departamento de Ñeembucú. El político ejerció la gobernación de dicha jurisdicción antes de integrarse a la Cámara de Diputados durante una década. Asimismo, presidió dicho cuerpo legislativo entre 2019 y 2022 antes de ganar la vicepresidencia en la fórmula del 2023.
La transición ejecutiva evidencia marcadas tensiones en el movimiento oficialista tras los recientes desacuerdos sobre el manejo de las finanzas públicas. Días antes de la caída del gobierno, Alliana desmarcó su postura de las medidas de la banca matriz y cuestionó la situación fiscal. De este modo, la toma de posesión abre un escenario de reconfiguración entre las corrientes internas del oficialismo y los bloques opositores.
Desafíos económicos e investigaciones penales en curso
La llegada del nuevo presidente coincide con el inicio de acciones judiciales de alto nivel contra su antecesor. Las autoridades del Ministerio Público notificaron una orden de restricción contra Santiago Peña mientras continúan los peritajes por conflictos de interés. Por su parte, la fiscalía mantiene la vigilancia institucional en los activos del sistema bancario intervenido.
El gobierno entrante enfrenta la tarea de restablecer la confianza en el sistema financiero regional y pacificar las calles de la capital. Asimismo, el Gabinete de Ministros deberá garantizar la liquidez presupuestaria para evitar un mayor impacto en la economía nacional. En conclusión, la administración de Alliana inicia su mandato bajo la estricta fiscalización del Poder Legislativo y de la ciudadanía.








