Cancún, Quintana Roo.— En una entrevista exclusiva de Agenda QR con el periodista Javier Vite, la Mtra. Dana López, especialista en manejo de grupos, abordó un tema crucial. La adicción a las pantallas está generando una pérdida del sentido de vida. López alertó sobre cómo estas herramientas digitales magnifican las sensaciones, llevando a consecuencias negativas para el bienestar y las relaciones humanas.
La búsqueda del sentido de vida
Javier Vite compartió lo que da sentido a su vida: el trabajo y el tiempo en familia. La Mtra. Dana López enfatizó la importancia de los “lazos de amor” y el “trabajo” como pilares vitales. Sin embargo, alertó sobre una problemática creciente. Las pantallas están alterando nuestras sensaciones. Nos impiden vivir el presente. La adicción a las pantallas es un nuevo desafío.
Dopamina y gratificación inmediata
Las pantallas ofrecen gratificaciones inmediatas a cada momento. Cuando niños o adolescentes sienten frustración o ansiedad, recurren a ellas. La pantalla les brinda una emoción instantánea. Genera dopamina, ligada a la felicidad. Pero el exceso de dopamina es perjudicial. El cuerpo, una máquina perfecta, puede dejar de sentir placer. Comienza a experimentar dolor. La mente, sin embargo, pide más. Esto lleva a un ciclo de insatisfacción. La adicción a las pantallas se vuelve un refugio peligroso.
Consecuencias en la vida diaria
La Mtra. López destacó las repercusiones. La sociedad ya no se satisface con las pequeñas cosas. Se buscan sensaciones constantes y magnificadas. Esto deriva en compras compulsivas o atracones de series. La gente adquiere artículos innecesarios. Se pierde el sentido de la vida. Las sensaciones se vuelven espejismos. No llenan los vacíos emocionales.
Deterioro de relaciones humanas
La adicción a las pantallas genera una “drogodependencia emocional”. Anteriormente, las drogas entraban por la nariz, boca o sangre. Hoy, entran por los ojos. Esto es un llamado de alerta. Necesitamos cambiar rutinas. Consumir contenido digital debe ser con reflexión y responsabilidad.
El ejemplo de los padres es crucial. Si los adultos están pegados a las pantallas, los niños imitarán ese patrón. La desconexión digital en familia es vital. Permite la empatía, conexión y comunicación. Las relaciones humanas se deterioran por completo sin esto. Depresión, ansiedad, divorcios son algunas consecuencias. La falta de comunicación en parejas es un efecto directo. Los vacíos emocionales afloran.









