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Se realiza tercer debate presidencial

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Un debate apretado y sin un claro ganador. Así transcurrió
el tercer y último encuentro entre los candidatos a la
presidencia de México, pues aunque todos atacaron no se
abundó en los temas importantes.
Claudia Sheinbaum, de la coalición oficialista Morena-PT-
PVEM; Xóchitl Gálvez, de la coalición opositora PAN-PRI-
PRD; y Jorge Álvarez Máynez, de Movimiento Ciudadano,
participaron en el tercer ejercicio, denominado República
segura y con justicia.
Los tres candidatos se mantuvieron en una misma postura,
sin marcar diferencias sustanciales.
Se esperaba más de Gálvez, senadora con licencia,
teniendo en cuenta que horas antes había encabezado un
mitin multitudinario en el centro de la Ciudad de México
que, según cifras de las autoridades, acudieron 95 mil
personas.
Gálvez mantuvo su dinámica de atacar a Sheinbaum y
logró hacer que su oponente se molestara en ciertas
ocasiones con sus ataques y señalamientos.
En cambio, Sheinbaum se le vio más tranquila en contraste
con sus participaciones anteriores, más articulada porque
conoce las ventajas que tiene y el apoyo de toda la
estructura gubernamental de Morena y del presidente
Andrés Manuel López Obrador.
Después de este tercer debate la diferencia en las
encuestas entre Sheinbaum y Gálvez podrían reducirse.
El candidato de MC aprovechó el debate para rechazar la
idea del “voto útil” y defender sus propuestas, en un
aparente disparo indirecto contra quienes en las últimos
semanas lo han llamado a declinar su candidatura y apoyar
a Gálvez. De hecho, por momentos Álvarez Máynez
pareció más duro con Gálvez que con Sheinbaum.
El formato de los debates limitó el diálogo y que, para
futuros debates, convendría invertir menos tiempo en
explicar el método y la logística del formato. Además,
opinan que la intervención de los moderadores debe ser
más activa, aunque esto implique interrumpir a los

candidatos, en pro de conseguir una respuesta concreta a
las preguntas.
Este tercer debate presidencial contemplaba inicialmente
un segmento cara a cara, en el que los candidatos se
hicieran preguntas frentales sobre los temas previstos
(política social, inseguridad y crimen organizado, migración
y política exterior y democracia, pluralismo y división de
poderes). Sin embargo, los representantes de los partidos
impugnaron el formato argumentando que las reglas eran
ambiguas. Al final, los candidatos respondieron a
preguntas formuladas de antemano y por escrito por sus
contendientes.

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