- POCO QUE FESTEJAR EN SEGURIDAD.
- DNR MÁS CARO, ¿Y LA PROMOCIÓN.
- MÉXICO NECESITA VOLVER A HACER LOBBY EN WASHINGTON.
No hay mucho que festejar en materia de seguridad en la Ciudad de México, por más que el discurso oficial insista en lo contrario. Mientras Clara Brugada sale a contener una andanada de ataques y críticas, por el supuesto “predialazo”, derivado del Programa de Ordenación de la Zona Metropolitana, jurando que no habrá incremento al predial, en paralelo, celebra que han disminuido los homicidios dolosos en un 53% desde 2019, y que octubre es uno de los meses con estadísticas más bajas. Es el viejo truco de cambiar de conversación.
Cabría aclararle a la Jefa de Gobierno dos cosas. Primero, octubre va a la mitad. Presumir un octubre histórico, cuando apenas vamos en el día 15 es, en el mejor de los casos, precipitado, y poco serio. La cifra que hoy presume de 42 homicidios en septiembre, como mínimo en 20 años, se puede revertir en un fin de semana violento. La seguridad no se mide en cortes quincenales para el informe.
Y segundo, lo que ya no se dice. Nada se dice sobre las indagatorias y el resultado del asesinato de su secretaria particular Ximena Guzmán, y su jefe de asesores José Muñoz, ejecutados en Calzada de Tlalpan, en mayo de 2025. Fueron los crímenes que cimbraron a su gobierno, y que expusieron la infiltración del crimen, en el corazón de la administración capitalina. Celebrar porcentajes a la baja, mientras ese doble homicidio de su círculo más cercano, sigue sin una verdad completa y sin responsables de alto nivel, deja un sabor amargo: la estadística no es tranquilidad.
Tómelo con atención.- Bien que la presidenta Claudia Sheinbaum aclare en la mañanera del jueves, que el incremento del 17.5% al Derecho de No Residente (DNR), será para modernizar los sistemas de verificación migratoria, porque falta hacía. Filas de horas en Cancún, Los Cabos, y CDMX, son la primera y pésima carta de presentación de México. Pero conviene recordar el origen y la esencia del DNR: se creó para mejorar el servicio migratorio, y para la promoción turística de México en el mundo, no solo para comprar más computadoras, y torniquetes.
Si se va a cobrar más a cada extranjero que nos visita, sería momento de retomar lo segundo. Con 1,158.00 pesos por turista, el país deberá tener la mejor estrategia de manejo de crisis, y contención de imagen del mundo. Cada alerta de inseguridad, cada nota sobre sargazo en el Caribe, o cada video de extorsión a turistas nos cuesta millones. Sin el CPTM, México se quedó sin voz propia afuera. Modernizar la migración es necesario, pero sin una política agresiva de promoción, y de manejo de crisis, estaremos cobrando más caro por una imagen que se sigue deteriorando sola.
Tómelo con interés.- México está perdiendo la batalla más importante en Estados Unidos, y no es la arancelaria, es la de la percepción. La operación abierta de los cárteles, las ejecuciones grabadas en video, los cobros de piso que ya aparecen en el New York Times, y la violencia cotidiana que hemos normalizado aquí, allá se traduce en una sola idea: México es un narco-estado fallido. Y cuando esa narrativa se instala en el votante promedio de Ohio o Texas, no hay T-MEC que lo salve, porque el político entiende que ser duro con México paga.
En los noventas entendimos esto a la perfección. Para lograr el TLC, México montó la campaña de cabildeo y posicionamiento más sofisticada de su historia: oficinas en Washington, abogados, publirrelacionistas, académicos, gobernadores y empresarios explicando que México era socio, no amenaza. Hoy necesitamos exactamente lo mismo, pero potenciado. No basta con que la Cancillería reaccione a las declaraciones de Trump. Necesitamos una estrategia permanente, que le hable a la sociedad norteamericana, a los congresistas demócratas, y republicanos, a quienes influyen y toman decisiones, a los gobernadores fronterizos, que les explique la interdependencia, que separe al México productivo del México criminal.
Porque la dureza de la administración Trump contra el T-MEC, y contra cualquier acuerdo comercial, no se va a aligerar con argumentos técnicos, en una mesa de negociación. Se va a aligerar si logramos que en el Congreso, en los medios, y en la calle de EU, se entienda que hundir a México es hundir empleos en Michigan y Texas. Si no recuperamos esa capacidad de contar nuestra historia, y de hacer cabildeo profesional, seguiremos siendo el villano favorito de la campaña, y cada revisión del tratado será una emboscada.
*Maestro en Comunicación Institucional por la Universidad Panamericana.
*Socio Fundador del Colegio Nacional de Licenciados en Periodismo.
*Presidente de la Fundación Fernando Mora Gómez por la Libertad de Expresión.








