- BRASIL GIRA A LA DERECHA Y AISLA AL EJE DEL ATRASO.
- FRANCIA Y ESPAÑA, EL DESGASTE EN LAS CALLES.
- EL ERROR DE PELEARSE CON EL EFECTIVO.
El triunfo de la derecha en Brasil, en la primera vuelta, no es una sorpresa, es una confirmación. La sociedad brasileña está cansada del discurso de la izquierda, que normaliza la miseria, que romantiza el fracaso, y que ha convertido a sus aliados en ejemplos de atraso. El resultado deja completamente aislados a Cuba, Venezuela, y Uruguay, que apostaron por un bloque ideológico, que ya nadie quiere sostener, y que hoy no tiene ni dinero, ni legitimidad, ni futuro para ofrecerle a la región.
Este viraje fortalece de manera clara y directa, el liderazgo de Estados Unidos en el continente. Washington recupera un interlocutor serio, con peso económico real, que entiende el lenguaje del mercado, de la seguridad, y de la inversión. Brasil regresa al lado de las democracias que generan empleo, y no de los regímenes que exportan exiliados. Se acabó el romanticismo bolivariano, y empieza el pragmatismo.
En dos semanas la segunda vuelta definirá todo. No es solo una elección brasileña, es la elección que va a marcar la cancha para toda Latinoamérica. Si la derecha consolida el triunfo, quedará claro que el ciclo de la izquierda en la región, está cerrado, y que el continente entra en una nueva etapa de orden, inversión y alineamiento con Estados Unidos. Brasil es el fiel de la balanza, y la balanza ya se inclinó.
Tómelo con atención.- Lo que hoy se ve en las calles de Francia y España, no es una simple manifestación más, es el síntoma de dos gobiernos que han perdido la narrativa. En Francia, los disturbios son el reflejo de un hartazgo social, que ya no cree en las reformas impuestas desde el Elíseo, y que estalla ante cualquier chispa, sea una ley laboral o el costo de vida.
En España, la convocatoria a la movilización tras el fracaso legislativo del viernes pasado, confirma lo mismo: cuando el Parlamento se bloquea, la gente toma la calle.
Ambos casos comparten un origen: la desconexión entre la clase política, y una ciudadanía que siente que paga la factura de todo. Inflación, inseguridad, migración desbordada, y un discurso oficial que no da respuestas. La izquierda en el poder en ambos países, apostó por sostener su proyecto a base de decretos y alianzas frágiles, y hoy la factura se la cobran en las plazas. No son protestas ideológicas, son protestas de cansancio.
El riesgo es que estos disturbios se normalicen. Cuando Francia y España, dos pilares de Europa, viven en estado de manifestación permanente, el mensaje hacia afuera es de ingobernabilidad. Y la ingobernabilidad tiene un costo económico, turístico y político. Lo que empieza como una marcha termina pegando en la inversión y en la estabilidad del continente.
Tómelo con interés.- En su comparecencia en el Congreso, el Secretario de Hacienda dejó claro, que su nueva cruzada es contra el pago en efectivo. La estrategia es empujar a todos hacia la bancarización, y el pago electrónico para tener mayor control fiscal. Suena moderno y eficiente en el Power Point, pero choca de frente con la realidad del país.
Y la realidad es que más de la mitad de la actividad económica de México, vive en la informalidad. En el tianguis, en el mercado, en el taller, en la obra, se paga en efectivo porque no hay otra forma. Querer eliminar el efectivo por decreto, no va a acabar con la informalidad, va a generar disgusto y malestar social. Le van a pedir al taquero y al plomero, que pasen terminal, cuando lo que no tienen es cuenta bancaria. Es una estrategia que castiga al de abajo y que sin duda va a generar un enorme costo político.
*Maestro en Comunicación Institucional por la Universidad Panamericana.
*Socio Fundador del Colegio Nacional de Licenciados en Periodismo.
*Presidente de la Fundación Fernando Mora Gómez por la Libertad de Expresión.








