El señalamiento por transbordo de productos de China tensa las mesas de negociación comercial y obliga a defender la competitividad regional
Washington, EUA. El gobierno de Estados Unidos, bajo la administración de Donald Trump, colocó nuevamente a México en el centro de las tensiones comerciales al acusar formalmente al país de permitir el transbordo de mercancías de origen chino. Por consiguiente, las autoridades norteamericanas señalaron que diversos sectores productivos operan como un puente de triangulación para evadir el pago de aranceles vigentes, complicando el panorama bilateral.
Señalamientos en plena revisión comercial
La acusación surge en un momento crucial, justo cuando el secretario de Economía de México busca estabilizar la relación con Washington ante la revisión del T-MEC. Asimismo, la administración estadounidense sostiene que productos asiáticos reciben una transformación mínima en suelo mexicano para ingresar a su mercado bajo los beneficios del tratado de libre comercio; de esta manera, se debilita la posición nacional para defender la competitividad regional frente a las presiones externas.
Impacto en sectores clave y manufactura
Las sospechas de triangulación aduanera dañan directamente la confianza en las cadenas de suministro que integran a toda la zona norte del continente. Por lo tanto, el endurecimiento de la vigilancia en las fronteras de Estados Unidos amenaza con ralentizar el flujo de exportaciones clave como los componentes automotrices y los metales; en consecuencia, el gobierno mexicano deberá presentar pruebas técnicas contundentes con el objetivo de defender la competitividad regional y descartar malas prácticas comerciales.








