Los ataques de Estados Unidos a Irán entran en su undécima jornada con pérdidas humanas, altos costos y tensión nuclear creciente.
Washington. La tensión bélica en Oriente Medio no da tregua. La administración estadounidense continuó ayer por undécima jornada consecutiva con su ofensiva militar sobre territorio persa. El secretario de Defensa de EE. UU., Pete Hegseth, confirmó ante el Comité de Asignaciones del Senado que las operaciones han requerido una cifra astronómica. Hasta el momento, el conflicto bélico ha representado un gasto que alcanza los 37 mil 500 millones de dólares para las arcas de Washington.
Este incremento presupuestario de casi un 30 por ciento respecto a estimaciones previas refleja la escalada del conflicto. Mientras tanto, el Pentágono solicita más de 67 mil millones de dólares en fondos suplementarios. Por su parte, la oposición demócrata ha criticado fuertemente este gasto militar. Varios legisladores señalan que estos recursos podrían solucionar prioridades nacionales urgentes como el cuidado infantil, la atención médica y los costos energéticos de la ciudadanía.
Impacto económico de los ataques de Estados Unidos a Irán
El balance humano dentro de las tropas norteamericanas también sigue en aumento constante. Fuentes federales informaron la muerte del sargento Angel S. Rampersad, de 28 años, en una base aérea en Jordania. Con él, la cifra de efectivos estadounidenses fallecidos asciende a 19, mientras que los heridos superan los 500. Las tropas del ejército han reportado impactos directos en instalaciones logísticas, hangares de aviación, unidades de drones y centros de mando estratégico durante las últimas misiones.
Por su parte, Teherán no ha cesado en sus acciones de respuesta en la región. Múltiples explosiones e hiperactividad de los sistemas de defensa aérea se registraron en la capital iraní y en puntos estratégicos como Bushehr, sede de su principal planta de energía nuclear. De igual manera, zonas clave en las provincias de Hamadán, Juzestán y Tabriz sufrieron impactos de misiles de forma coordinada.
Trump anuncia ofensiva inminente en zonas estratégicas
El presidente Donald Trump advirtió públicamente que las acciones militares están muy lejos de terminar. El mandatario estadounidense prometió golpear muy pronto la región de Pickaxe Mountain, ubicación donde presuntamente Teherán resguarda un complejo subterráneo de centrifugadoras nucleares. Ante estas amenazas frontales, la Guardia Revolucionaria iraní respondió con contundencia. Prometieron atacar absolutamente todos los intereses militares y comerciales de Washington y sus aliados en todo Oriente Medio.
“Probablemente atacaremos muy pronto y no hay nada que puedan hacer al respecto”, sentenció el mandatario desde la Casa Blanca.
Paralelamente a la ofensiva militar, la diplomacia estadounidense busca tejer nuevas alianzas estratégicas. Trump aprobó un acuerdo de cooperación civil nuclear con Arabia Saudita que tendría una vigencia de 30 años. Este histórico pacto permitiría al reino saudí desarrollar capacidades de enriquecimiento de uranio con participación directa de empresas norteamericanas, lo que añadirá una nueva dimensión geopolítica a la crisis actual.
Consecuencias comerciales por los ataques de Estados Unidos a Irán
Las repercusiones comerciales y marítimas del conflicto internacional ya son evidentes en las rutas del petróleo. Los rebeldes hutíes de Yemen emitieron serias advertencias a las navieras que operan en el mar Rojo. Como consecuencia inmediata, dos buques petroleros cargados con crudo saudí con destino a China e India tuvieron que interrumpir su tránsito de manera preventiva. Asimismo, las autoridades diplomáticas de Kuwait convocaron formalmente al embajador iraní tras un ataque con dron contra el petrolero Kaifa en el estrecho de Ormuz.
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