La FGE y la Guardia Nacional rescataron a 17 mexicanas víctimas de trata de personas en Quintana Roo dentro de un bar en Chetumal.
Por Agenda QR
La Fiscalía General del Estado asestó un golpe contundente contra las redes delictivas que operan en la zona sur de la entidad. Luego de realizar minuciosos actos de investigación de campo y gabinete, la institución ministerial obtuvo de un Juez de Control una orden de cateo. El mandato judicial se cumplimentó de manera inmediata en un establecimiento comercial que funcionaba como bar en el municipio de Othón P. Blanco. Durante la sorpresiva intervención táctica, los agentes policiales ubicaron y resguardaron a un grupo de 17 mujeres. Las autoridades identificaron a las ciudadanas como posibles víctimas de hechos probablemente constitutivos del delito de trata de personas en Quintana Roo.
Ejecución del operativo en Barrio Bravo
El operativo se desplegó de forma coordinada en un local ubicado estratégicamente en el cruce de las calles Héroes de Chapultepec e Isla Contoy. Dicha zona pertenece administrativamente a la colonia Barrio Bravo, en la ciudad de Chetumal. En el sitio, los agentes de la Policía de Investigación y elementos de la Guardia Nacional ingresaron para asegurar las instalaciones perimetrales de inmediato. Las fuerzas del orden encontraron en el inmueble a 17 mujeres de nacionalidad mexicana que se dedicaban a ofrecer servicios de índole sexual.
Modus operandi del delito de trata de personas en Quintana Roo
De acuerdo con las primeras indagatorias realizadas por los fiscales, las víctimas, en su mayoría madres solteras y carentes de estudios, llegaron al establecimiento mediante engaños. Muchas de ellas aceptaron el empleo por recomendaciones directas de supuestas amistades o por atractivas publicaciones engañosas en diversas redes sociales. Inicialmente, los administradores las contrataban para laborar únicamente como meseras y ficheras para atender a los clientes masculinos. El consumo por copa oscilaba entre 200 y 700 pesos, obteniendo ellas solamente la mitad de esa ganancia económica, además de cobrar 800 pesos por bailes eróticos.
Explotación y coacción en el establecimiento
Posteriormente, los encargados del bar forzaban a las mujeres a ofrecer servicios sexuales obligatorios a los clientes habituales del comercio nocturno. Estos encuentros tenían un costo establecido de 2 mil pesos, una tarifa que incluía de manera obligatoria una botella de licor selecto. Asimismo, el pago otorgaba el acceso inmediato a un cuarto privado que los dueños habían habilitado dentro del mismo negocio para tal fin ilícito. Esta modalidad de prostitución ajena representa una de las vertientes más perseguidas del delito de trata de personas en Quintana Roo por las corporaciones de seguridad.
Aseguramiento de indicios y sellos oficiales
Durante la inspección del bar, los elementos policiacos aseguraron una bolsa de plástico que contenía hierba verde y seca con características de la marihuana. Además, los peritos recolectaron múltiples paquetes de preservativos, libretas comerciales con diversas anotaciones financieras de los servicios y una computadora portátil de oficina. Al término del cateo, las autoridades colocaron los sellos oficiales de aseguramiento en las puertas de los accesos principales del inmueble afectado. El edificio quedó bajo el resguardo formal de la Representación Social, mientras las mujeres acudieron a la Fiscalía para rendir su declaración correspondiente.
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