El Colegio de Arquitectos de Cancún confirma anomalías en el proceso constructivo del desarrollo residencial y descarta la participación de sus agremiados en los peritajes preliminares
Por Agenda QR.– La Fiscalía General del Estado (FGE) de Quintana Roo mantiene abierta una carpeta de investigación por los delitos de homicidio culposo, lesiones y daños. Esto ocurre tras el colapso de una sección en el pórtico de acceso de Residencial Aqua del Grupo Cumbres, ubicado en el municipio de Benito Juárez. Por lo tanto, en una entrevista exclusiva de Agenda QR con Miguel Aquino, el maestro Guillermo Villarreal Zarco, presidente del Colegio de Arquitectos de Cancún, expuso las deficiencias del proyecto. Desafortunadamente, el incidente, registrado el pasado 5 de junio a las 14:03 horas, provocó el fallecimiento de dos personas y dejó a siete trabajadores hospitalizados. De este modo, el siniestro colocó bajo el escrutinio público los esquemas de supervisión, las licencias otorgadas y la calidad de los materiales. Ciertamente, la comunidad vecinal ya había señalado estas fallas con anterioridad.
Ausencia de acreditación y exclusión del gremio profesional
El desarrollo de la obra civil en Residencial Aqua de Grupo Cumbres estuvo a cargo de Amir Aboud Satar. Al respecto, las autoridades lo identifican formalmente como el constructor y supuesto arquitecto responsable del proyecto. Sin embargo, el presidente del Colegio de Arquitectos de Cancún, Guillermo Villarreal Zarco, aclaró de manera contundente que Amir no está en el colegio. Además, el líder gremial enfatizó que la institución no posee registros de su cédula profesional ni de su acreditación técnica. Por consiguiente, Amir opera de forma externa a los padrones de especialistas autorizados en la demarcación. Sin duda, esta situación incrementa las dudas sobre la idoneidad del personal contratado por la empresa desarrolladora para la ejecución de proyectos de gran escala.
Fallas estructurales y falta de supervisión especializada
El análisis preliminar del siniestro revela una carencia absoluta de lógica estructural en la edificación realizada en Residencial Aqua de Grupo Cumbres. En primer lugar, la nueva construcción de grandes dimensiones se desplantó directamente sobre una caseta de vigilancia preexistente. Dicha estructura original estaba diseñada exclusivamente para soportar su propio peso. Posteriormente, a pesar de las alertas ciudadanas sobre el uso de varillas oxidadas y materiales de baja calidad, los trabajos continuaron tras una breve suspensión temporal de pocas semanas. Asimismo, el Colegio de Arquitectos subrayó un dato crítico para las investigaciones: ningún perito del colegio fue llamado a supervisar la obra ni a validar el dictamen técnico que permitió reanudar las labores de construcción.
Responsabilidad legal y similitudes con precedentes nacionales
La legislación vigente en materia de desarrollo urbano establece responsabilidades compartidas en este tipo de siniestros. Por ende, las figuras involucradas abarcan al propietario del predio, en este caso Residencial Aqua del Grupo Cumbres, al constructor y a los peritos firmantes de la licencia de ampliación. Por otra parte, expertos del sector comparan el nivel de negligencia de este colapso con el caso del Colegio Rébsamen ocurrido en la Ciudad de México en 2017. En aquel precedente, las sanciones penales alcanzaron a propietarios y directores responsables de obra. No obstante, para este caso, la Dirección de Desarrollo Urbano y la Dirección de Protección Civil municipal enfrentan el requerimiento de transparentar los expedientes que justificaron la continuidad del proyecto arquitectónico.









