Los estudios estadísticos de las Naciones Unidas demuestran el momento en que el crimen organizado supera la letalidad de las guerras contemporáneas
La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito reveló que las mafias transnacionales provocan un promedio de 95 mil homicidios anuales a nivel global desde el año 2000, un indicador estadístico que supera formalmente las 92 mil muertes registradas por conflictos armados en el mismo periodo. Durante una reunión internacional celebrada en Viena, el jefe de Control de Drogas de la institución, Giovanni Gallo, advirtió este viernes que esta alarmante letalidad criminal suele ser invisible para la sociedad civil debido a que la opinión pública asume equivocadamente que los tiroteos cotidianos son únicamente ajustes de cuentas aislados entre pandillas.
De acuerdo con los balances técnicos del organismo, de los 430 mil decesos violentos que ocurren cada año en el planeta, la delincuencia organizada lidera las estadísticas, seguida muy de cerca por las guerras y dejando en el último peldaño al terrorismo internacional con 16 mil víctimas anuales.
Crimen organizado supera
El impacto de estas estructuras delictivas se concentra drásticamente en la región de América Latina, zona geográfica donde el 50 por ciento de los asesinatos intencionales se vincula directamente con disputas del narcotráfico. Los analistas de la ONU asocian esta crisis humanitaria con la fragilidad institucional de los países, la persistente desigualdad social, el tráfico ilegal de armamento y la encarnizada rivalidad por dominar mercados financieros altamente redituables como el comercio global de la cocaína.
Impacto en la economía
El fenómeno delictivo genera graves consecuencias financieras; por lo tanto, el Fondo Monetario Internacional estima que los costos operativos de la inseguridad representan el 3.4 por ciento del Producto Interno Bruto en el Caribe y Latinoamérica. Asimismo, las investigaciones demuestran que el incremento mediático de las notas policiales afecta la producción industrial de los estados; al mismo tiempo, los consorcios criminales han diversificado sus operaciones hacia los fraudes cibernéticos y los delitos financieros por internet debido a que estas actividades combinan ganancias multimillonarias con una baja penalización jurídica.
Para contrarrestar esta evolución digital, el especialista italiano instó a las fiscalías a modernizar sus métodos de inteligencia basándose en la histórica estrategia del juez Giovanni Falcone, la cual consistía en rastrear detalladamente los flujos financieros ilícitos de las organizaciones. En consecuencia, la coordinación global resulta indispensable para congelar los capitales negros que violan las fronteras, confirmando que el crimen organizado supera a los ejércitos tradicionales en su capacidad de desestabilización social.









