Las sucursales bancarias en La Habana anuncian fin de transacciones con plataformas de pago occidentales debido a regulaciones externas
La Habana, Cuba. La autoridad monetaria del país caribeño comunicó la interrupción definitiva de las principales plataformas de pago extranjeras dentro de su territorio debido a las presiones políticas internacionales. De esta forma, las transacciones operadas por las firmas norteamericanas quedarán inhabilitadas a partir del próximo seis de junio del año en curso. La determinación financiera se originó luego de que la institución bancaria privada encargada de triangular los fondos con los mercados internacionales notificara el cese de sus actividades operativas. Dicha firma comercial rompió relaciones de manera unilateral con la corporación Fincimex con el objetivo explícito de eludir penalizaciones jurídicas. Por consiguiente, los representantes financieros anuncian fin de transacciones internacionales en la isla.
Impacto en la estructura de Gaesa
Las medidas regulatorias impulsadas desde Washington dañaron severamente la operatividad del conglomerado empresarial administrado por las fuerzas armadas cubanas, el cual controla sectores estratégicos nacionales. El organismo bancario caribeño asoció esta problemática de forma directa con la aplicación de la directriz gubernamental número catorce mil cuatrocientos cuatro. Dicho mandato de la Casa Blanca, promulgado el primero de mayo, forma parte de una estrategia de restricción económica dirigida contra el régimen cubano. Asimismo, las restricciones previas aplicadas el siete de mayo congelaron las cuentas de la principal corporación estatal que genera aproximadamente el cuarenta por ciento del producto interno bruto. Debido a este adverso escenario aduanero, las autoridades anuncian fin de transacciones globales.
Aislamiento y bloqueos energéticos
Las sanciones actuales complementan los decretos emitidos a principios de año, periodo en el que se impuso un cerco de suministro de hidrocarburos a la isla. Aquella disposición invernal paralizó las actividades industriales esenciales del territorio insular, tomando en cuenta que la infraestructura local produce apenas el cuarenta por ciento de sus demandas energéticas totales. Con la salida de los sellos de pago internacionales, el flujo de divisas por la comercialización de mercancías y servicios turísticos queda completamente bloqueado de cara al verano. En consecuencia, el aparato gubernamental enfrenta dificultades sin precedentes para sostener sus finanzas internas mientras los bancos extranjeros anuncian fin de transacciones comerciales en la región.
Éxodo de las corporaciones transnacionales
El endurecimiento de las leyes norteamericanas provocó la retirada masiva de los consorcios globales que mantenían inversiones activas en los rubros hoteleros y de recursos naturales. Las cadenas europeas de hospedaje Meliá e Iberostar iniciaron planes de repliegue operativo tras las advertencias de penalizaciones para firmas con vínculos en el sector defensivo local. De igual manera, la compañía minera de origen canadiense Sherritt concretó la cancelación de sus proyectos de extracción de níquel y cobalto hace un mes. Las mesas directivas de las multinacionales optaron por resguardar sus activos globales ante el temor de represalias bancarias directas, al tiempo que las operadoras anuncian fin de transacciones financieras.









