Medios internacionales difunden las condiciones en que sobrevive la excolaboradora de Luis Miguel tras enfermar gravemente
El entorno del espectáculo internacional se encuentra en el centro de la polémica laboral tras la difusión de las precarias condiciones en las que subsiste una de las trabajadoras más cercanas a una estrella de la música. Un reportaje periodístico detalló las vivencias de Edith Sánchez, una ciudadana de 69 años de edad que coordinó la agenda cotidiana de Luis Miguel Gallego Basteri. La afectada dedicó prácticamente 25 años continuos al servicio del intérprete musical, desempeñando funciones de alta confianza que requerían disponibilidad permanente para solventar giras y compromisos internacionales. Actualmente, la afectada enfrenta severas crisis financieras y un detrimento notable en su bienestar físico, por consiguiente, la exempleada demanda una compensación económica justa acorde al prolongado periodo que sirvió de apoyo al famoso cantante.
Superviviente de cáncer y enferma de diabetes, la trabajadora, de 69 años, habla en exclusiva con EL PAÍS sobre su lucha para cobrar su finiquito como asistente del cantante, después de que él la expulsara del equipo en 2017 sin explicacioneshttps://t.co/afDFCYvbVq
— EL PAÍS México (@elpaismexico) May 21, 2026
Condiciones de desprotección
La vinculación con el equipo del cantante comenzó formalmente cuando la entrevistada tenía 31 años de edad, integrándose de inmediato a las actividades logísticas tras una breve entrevista de selección. A pesar de la naturaleza formal de las actividades, las cuales incluían jornadas diurnas y nocturnas extenuantes sin periodos vacacionales, la trabajadora nunca firmó un contrato legal ni recibió seguridad social ante el Instituto Mexicano del Seguro Social. Este esquema de desprotección institucional afectó la vida personal de la empleada, quien omitió conformar una familia propia por atender prioritariamente las necesidades de la celebridad. El propio artista manifestaba un apego afectivo singular hacia ella en la convivencia diaria, equiparándola con su núcleo familiar directo y asignándole apelativos de confianza durante los viajes de trabajo.
Ruptura por enfermedad
La conclusión definitiva de las actividades ocurrió en el año 2017, coincidiendo con un declive severo en la salud de la asistente, quien padece de forma simultánea artrosis y diabetes. Al trasladarse de Los Ángeles hacia la capital del país para una revisión médica de rutina en el Instituto Nacional de Cancerología, los médicos le diagnosticaron tumores nuevos en su organismo. Tras sobrevivir a dos padecimientos oncológicos previos, la mujer notificó su situación clínica al artista para solicitar el depósito de los sueldos devengados que le permitieran costear las quimioterapias y medicamentos correspondientes. No obstante, los encargados del manejo financiero suspendieron el flujo de recursos económicos bajo el argumento de que la plaza carecía de actividad presencial durante el año que tardó el tratamiento.
Falta de respuestas
La solicitud de auxilio derivó en la separación inmediata de su puesto directivo sin la entrega de la indemnización que establecen las normativas vigentes en la legislación mexicana. El equipo legal y de relaciones públicas de la estrella musical optó por guardar silencio absoluto ante los reiterados cuestionamientos de los medios informativos que intentaron obtener una postura oficial sobre el caso. Por su parte, la afectada manifestó la imposibilidad de promover una demanda formal en los tribunales debido a los altos costos económicos que representa sostener un litigio contra corporativos internacionales. De esta forma, la adulta mayor depende íntegramente del cobijo financiero y asistencial que le brindan sus amistades y familiares cercanos para sobrevivir en la actualidad.









