La crisis institucional se desata luego de que la mandataria responsabilizara a la Sedena por la designación de Gerardo Mérida Sánchez, exfuncionario estatal bajo custodia federal en Estados Unidos.
Por Agenda QR. La tensión política y de seguridad en Sinaloa sumó un componente de profunda crisis institucional. En primer lugar, el general de Brigada Santos Gerardo Delgado Soto dejó de forma abrupta la comandancia de la Novena Zona Militar en Culiacán. Esta determinación ocurrió de forma posterior a un duro intercambio de declaraciones con la gobernadora interina, Yeraldine Bonilla Valverde. Por lo tanto, la ruptura evidencia el creciente distanciamiento entre los altos mandos del Ejército Mexicano y las administraciones civiles locales. De igual manera, el conflicto se agrava ante las investigaciones internacionales por narcotráfico que pesan sobre la entidad.
Acusaciones mutuas y traslado a la capital del país
El origen del conflicto derivó principalmente de los posicionamientos públicos de la gobernadora interina. Específicamente, Bonilla Valverde responsabilizó de manera directa a la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) por la imposición de Gerardo Mérida Sánchez en la seguridad estatal. Cabe recordar que el general en retiro permanece arrestado en los Estados Unidos. Actualmente, las cortes de Nueva York lo acusan de operar una red de protección para la facción de Los Chapitos.
Por esa razón, el general Delgado Soto reviró con dureza a los señalamientos de la mandataria estatal. De acuerdo con fuentes presenciales, el jefe militar cuestionó la integridad de la gobernadora interina de inmediato. Asimismo, responsabilizó a la administración local de la crisis actual y sugirió la existencia de nexos con el Cártel de Sinaloa. Como consecuencia de este escenario, la titular del Ejecutivo estatal notificó el altercado a la Presidencia de la República. Por consiguiente, el general Delgado Soto solicitó su cambio inmediato de adscripción y fue concentrado en las oficinas centrales de Lomas de Sotelo, en la Ciudad de México.
Antecedentes de confrontación entre mandos militares y civiles
Ciertamente, el descontento de la cúpula castrense respecto al proceder de las autoridades locales no representa un hecho aislado. En el año 2009, una situación análoga involucró al entonces general de División Sergio Aponte Polito, comandante de la II Región Militar. En aquella ocasión, el alto mando denunció la presunta complicidad de las estructuras gubernamentales de las Baja Californias con el crimen organizado.
Por lo tanto, aquel episodio de 2009 culminó con la remoción del general Aponte Polito a petición del Ejecutivo federal. El jefe militar fue relevado tras exhibir la infiltración de las bandas delictivas en las fiscalías locales. De manera similar, la analogía con el caso actual en Sinaloa resalta la persistencia de los mecanismos de inteligencia militar. Sin embargo, las dinámicas de coordinación bilateral suelen priorizar la estabilidad política sobre los diagnósticos de las fuerzas armadas.
Relevo operativo y toma de posesión en Culiacán
Debido a la vacante en la comandancia regional, la Sedena instrumentó un relevo emergente en la estructura de mando del noroeste del país. Por este motivo, la dependencia federal designó al general Julio César Islas Sánchez como nuevo titular de la Novena Zona Militar. El nuevo mando sustituye al general Delgado Soto, quien permanecía en dicha adscripción desde el 1 de agosto de 2025.
Por otra parte, la ceremonia oficial de toma de posesión y protesta de bandera se programó para este lunes en Culiacán. El protocolo contará con la asistencia reglamentaria de las autoridades civiles del estado. Adicionalmente, se confirmó la presencia de la propia gobernadora interina Yeraldine Bonilla Valverde. En conclusión, este relevo administrativo busca restablecer los canales formales de comunicación en una entidad severamente afectada por las disputas internas de las organizaciones criminales.









