Colectivos ciudadanos denuncian la falta de seguridad y el aumento de la violencia contra buscadoras en municipios de Guanajuato
Salamanca, Guanajuato. La violencia en el estado de Guanajuato cobró la vida de Patricia Acosta Rangel y su hija, Katia Citlalli Jáuregui Acosta, durante un ataque armado perpetrado en Salamanca. Ambas mujeres, quienes pertenecían al colectivo “Salmantinos Unidos Buscando Desaparecidos”, fueron interceptadas por sujetos desconocidos mientras se desplazaban en una motocicleta por las calles de la colonia 18 de Marzo. Tras el reporte de las detonaciones, los cuerpos de emergencia arribaron al sitio; sin embargo, confirmaron que ninguna de las víctimas presentaba signos vitales, sumando así un nuevo episodio de violencia contra buscadoras en la entidad.
Antecedentes de su lucha
Las víctimas dedicaron gran parte de los últimos meses a localizar a su familiar, Miguel Ángel Jáuregui Acosta, desaparecido el 8 de febrero de 2024. Después de una incansable labor de rastreo, los restos del joven fueron recuperados en marzo de 2025 dentro de una fosa clandestina ubicada en la comunidad de La Ordeña. Ambas decidieron mantenerse activas en la agrupación ciudadana para auxiliar a otras familias en situaciones similares. Lamentablemente, este compromiso social las expuso a la creciente violencia contra buscadoras que azota a los grupos civiles en diversas regiones del país.
Exigen justicia y protección
La Fiscalía General del Estado (FGE) inició formalmente una carpeta de investigación para identificar a los responsables de este doble homicidio; por consiguiente, el colectivo estatal ha demandado un esclarecimiento inmediato de los hechos. Asimismo, la Unión y Red Nacional de Búsqueda de Personas en México manifestó su enérgica condena ante el atentado, señalando que las autoridades han fallado en garantizar la seguridad de quienes realizan labores de localización. La organización insistió en que el Estado debe implementar medidas preventivas urgentes para frenar la violencia contra buscadoras, quienes suelen trabajar en contextos de alta peligrosidad sin el resguardo institucional necesario.
Respuesta de la comunidad
Este crimen ocurre en la víspera de las celebraciones por el Día de las Madres, lo que ha generado una profunda indignación entre las organizaciones de derechos humanos en México. Las buscadoras de Salamanca reiteraron que no cesarán en sus actividades, aunque el temor por represalias se ha intensificado tras el asesinato de sus compañeras de brigada. De esta forma, el caso de Patricia y Katia se convierte en un símbolo de la vulnerabilidad extrema que enfrentan los civiles al suplir las funciones de búsqueda del gobierno. Mientras tanto, se espera que la FGE proporcione avances sobre los peritajes balísticos para frenar la impunidad en esta escala de violencia contra buscadoras.









