El príncipe Enrique enfrenta demanda legal en Inglaterra luego de que lo señaló su antigua organización de dañar su imagen pública
Londres, Reino Unido. El príncipe Enrique, duque de Sussex, enfrenta un nuevo proceso legal tras ser demandado por difamación por Sentebale, la organización benéfica que él mismo cofundó en 2006. La querella, interpuesta ante el Tribunal Superior de Inglaterra y Gales el pasado 24 de marzo, involucra también a Mark Dyer, una figura históricamente cercana al hijo del rey Carlos III. Según los documentos judiciales, la institución acusa a ambos de orquestar una ofensiva mediática que ha vulnerado su integridad institucional y operativa. Por consiguiente, el príncipe Enrique enfrenta demanda en un contexto donde la ONG sostiene que las acciones del aristócrata derivaron en una campaña de desprestigio coordinada desde marzo del año pasado, afectando seriamente su capacidad para recaudar fondos y operar en África.
Prince Harry being sued for defamation by charity Sentebale that he co-founded, court records show https://t.co/LVKrE0MFcU
— BBC Breaking News (@BBCBreaking) April 10, 2026
Campaña mediática y ciberacoso
La organización Sentebale, creada originalmente para honrar la memoria de la princesa Diana mediante el apoyo a personas con VIH en Lesoto y Botsuana, sostiene que posee evidencias sobre la responsabilidad de Enrique en ataques virales. En un comunicado reciente, la directiva afirmó que el duque y Dyer impulsaron una narrativa negativa que desató una oleada de ciberacoso contra sus integrantes. De esta forma, el impacto en redes sociales se tradujo en un deterioro reputacional que la ONG califica como inaceptable para una entidad dedicada a causas humanitarias. Asimismo, el hecho de que el príncipe Enrique enfrenta demanda formal sugiere que los intentos de conciliación privada tras su renuncia al patronato en 2025 fracasaron rotundamente ante el nivel de hostilidad percibido por la organización.
Tensiones internas y resolución regulatoria
El conflicto escaló inicialmente debido a fricciones entre el consejo de administración y la presidenta Sophie Chandauka, quien denunció presuntos abusos de poder y racismo dentro de la entidad. No obstante, una investigación exhaustiva del organismo regulador de organizaciones benéficas del Reino Unido, concluída en agosto de 2025, determinó que no existían pruebas de tales conductas inapropiadas. En consecuencia, la ratificación de Chandauka en su cargo profundizó la brecha con el duque de Sussex, quien había condicionado su permanencia a cambios radicales en el liderazgo. Mientras el príncipe Enrique enfrenta demanda por estas acusaciones de difamación, el tribunal deberá evaluar si sus críticas públicas cruzaron la línea legal hacia el daño deliberado, en lo que representa un capítulo amargo para un proyecto que nació con fines puramente altruistas en 2026.









