Estados Unidos incauta sexto petrolero vinculado a Venezuela para administrar sus recursos tras un operativo de la Guardia Costera.
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El Gobierno de Estados Unidos, bajo la administración de Donald Trump, incautó un sexto buque petrolero vinculado a Venezuela en aguas del mar Caribe. La secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, confirmó que las fuerzas federales interceptaron el buque cisterna “Verónica” por desafiar el bloqueo total impuesto por la Casa Blanca. Esta operación militar forma parte de una estrategia agresiva para administrar directamente los recursos energéticos del país sudamericano y frenar el flujo de crudo hacia mercados no autorizados por Washington.
La Guardia Costera estadounidense ejecutó el abordaje de la embarcación sin que se registraran incidentes violentos durante la maniobra en aguas internacionales. Según los reportes oficiales, el navío formaba parte de una “flota en la sombra” que disfrazaba su origen para evadir las sanciones internacionales vigentes. Con esta acción, el Comando Sur de Estados Unidos refuerza la advertencia de que solo permitirán la salida de petróleo venezolano mediante mecanismos legales coordinados por su administración.
Antecedentes de la incautación del buque
La redada contra las embarcaciones ligadas al chavismo comenzó formalmente en diciembre de 2025 con la captura del buque Skipper. Desde entonces, las autoridades norteamericanas mantienen un despliegue naval constante que ha resultado en la captura de naves como el Sophia y el Marinera. El presidente Donald Trump sostiene que estas medidas son necesarias para garantizar que los ingresos del petróleo no financien actividades ilícitas del régimen anterior.
Contexto político y reunión con Machado
La noticia de que Estados Unidos incauta sexto petrolero ocurre en la antesala de una reunión clave entre Donald Trump y la líder opositora María Corina Machado. Fuentes diplomáticas señalan que el control de los activos energéticos será un tema prioritario en la agenda de discusión en Washington. El mandatario estadounidense busca consolidar su posición como administrador de los fondos venezolanos, utilizando el crudo confiscado como moneda de cambio en futuras negociaciones internacionales.
Control militar en el mar Caribe
El despliegue naval incluye plataformas militares de alto nivel como el USS Iwo Jima y el USS San Antonio, los cuales brindan soporte logístico a las operaciones de intercepción. La secretaria Noem elogió el trabajo de la Guardia Costera y calificó la ejecución de la redada como impecable y apegada al derecho internacional. Las fuerzas estadounidenses vigilan de cerca cualquier movimiento sospechoso en el Caribe para evitar que otros petroleros intenten romper la cuarentena establecida.
Impacto económico del petróleo confiscado
La administración de Trump planea vender entre 30 y 50 millones de barriles de crudo venezolano que han sido recuperados mediante estas incautaciones. El Banco Central de Venezuela, bajo la nueva gestión, espera recibir aproximadamente 500 millones de dólares por estas ventas para iniciar la importación de suministros básicos. De esta manera, Washington asume de forma indefinida la supervisión de la venta de hidrocarburos para reactivar la infraestructura energética del país.
Tensiones internacionales por el bloqueo marítimo
El bloqueo marítimo ha generado reacciones diversas, especialmente por la captura de buques que anteriormente navegaban bajo banderas de potencias como Rusia. A pesar de la presencia de embarcaciones militares rusas en zonas cercanas, Estados Unidos mantiene la firmeza en su política de cero tolerancia al transporte de crudo sancionado. La comunidad internacional observa con atención este nuevo capítulo de presión económica que redefine la geopolítica energética en el hemisferio occidentada.
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